También se caería elección del contralor de Ibagué

Ramiro Sánchez

Ramiro Sánchez (centro).

Ramiro Sánchez está en la cuerda floja por haber ejercido como director de la Esap.

Mientras se conoce la suspensión del Personero Julián Prada por presunta inhabilidad en contratos públicos, otras voces y analistas señalan que idéntica situación ocurriría con el recién nombrado contralor de Ibagué, Ramiro Sánchez.

Esto porque el Concejo de Ibagué eligió a Sánchez en enero, sin tener en cuenta que menos de un año antes, este ejerció como director de la Escuela Superior de Administración Pública, Esap, donde tuvo autonomía contractual y administrativa, en especial en la ciudad de la que ahora es fiscalizador; algo proscrito por la ley.

La demanda contra la elección de Sánchez ya avanza en estrados judiciales de lo contencioso administrativo.

Ramiro Sánchez tiene como padrino político al condenado excongresista y coordinador de Cambio Radical en el Tolima, Emilio Martínez Rosales. Su elección también se habría dado con el guiño a aprobación del alcalde Guillermo Alfonso Jaramillo.

Lo insólito, es que en este caso, y de ser suspendida la elección de Sánchez, no se podría nombrar al que ocupó el segundo lugar en el concurso de méritos, Rafael Hernández Barrero, quien contra todo pronóstico fue designado como secretario general del Ibal en la actual administración, con lo que Hernández quedaría inhabilitado también para ejercer como contralor.

Muchos se preguntan si detrás de esta maniobra no estuvo algún invisible titiritero que mueve en las sombras las fichas de la politiquería, la manzanilla, y la rapiña por los cargos y contratos públicos, tema de nunca acabar en la otrora célebre capital de los tolimenses.

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