Triunfalismo

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Hace tres años recuerdo que Oscar Escandón, desesperado me confesó su decepción por las muchas promesas que el alcalde de aquel entonces le había incumplido. Me dijo que le había entristecido tanta mentira y tanta cita incumplida.

Recuerdo también el momento en que el boxeador ibaguereño, buscaba sin éxito ayuda económica para poder desplazarse a Cartagena, para iniciar una temporada de enteramiento en La Heroica, ya que en la ciudad era imposible hacerlo por las pésimas condiciones de los equipos e instalaciones.

Nadie le ayudó, tal vez unos pocos hicimos un esfuerzo y pudimos colaborarle para que su sueño de triunfar no se viera empañado por la falta de apoyo en el Tolima.

Luego de esa odisea el pugilista local, logró salir adelante ante todo pronóstico y nos ha puesto a soñar con una título mundial que pronto tendrá, pues sus capacidades son inmensas y su espíritu intacto para conseguir lo que se ha propuesto.

Sin embargo me llama poderosamente la atención que hoy cuando la luz del triunfo ilumina el rostro de Escandón, todo el mundo se “sube” al bus del triunfalismo, olvidando que tiempo atrás ignoraron sus humildes peticiones. Es tan cruel el asunto que un periodista reconocido de la ciudad, expresaba que estaba cansado que el boxeador llegará todos los días a la emisora para pedir ayuda.

Hoy nos alegramos por Oscar, hijo de una muy querida familia, que con esfuerzo y muchos sacrificios han logrado formar a este deportista élite que tanta gloria le ha dado al departamento. Sus hermanos también practican el boxeo y el fútbol, se prestan la única sudadera que hay en la casa para entrenar en el destartalado gimnasio con un viejo saco de arena y un cuadrilátero que evidencia el abandono estatal a los deportistas de la región.

*Comunicador social y periodista 

Codirector www.alaluzpublica.com

 

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