Trucos de higiene mental: sobreviviendo al partido de gobierno

Imagen tomada del Magazin The New Yorker: https://media.newyorker.com/cartoons/5a035afa8c4c543db0962ef6/master/w_964,c_limit/171120_a21420.jpg

Si los otros son o al menos fueran los nosotros, es algo que no cabe en la actual cotidianidad local, regional o nacional.

La arenga es: los otros están contra nosotros.

La más elemental racionalidad de los esquizoides paranoicos que llegaron a gobernarnos – y quien lo creyera – a informarnos.

De estas taras mentales está llena toda la historia de la civilización occidental, por lo menos la que nos dijeron a punta de Biblia que era “nuestra historia”, a cambio de la “otra” historia prehispánica o indígena de la que nos hicieron avergonzarnos, no por menos violenta, sino porque era la de los otros, es decir la de nosotros.

Y en la otredad está la causa de la locura o de eso que llaman ahora la salud mental: la adaptación al engranaje social – sentimental reinante.

Sin decirnos mentiras, quien, por ejemplo, no reine diariamente en las redes (eso incluye al hoy ninguneado Tamagotchi frente al último Smartphone) no está sano.

Al menos en el estricto sentido poético que dijera J.M. Roca: “Con coronas de hielo bajo el sol, cruzan los reyes” (Epígrafe del Poder, País Secreto, 1988, Ed. Casa de las Américas – y trato de no citar mucho porque un desesperado lector de los nosotros, me increpó por tratar de ser como los otros, los que sabemos que nada es original sino una copia de alguien, al decir de Borges – me disculpo de nuevo).

Y de sanidad mental y otredad, sabe bien este gobierno del presidente en encargo con sus asesores extranjeros.

Por eso ante el reciente consejo del caricaturista Matador, estamos a tiempo para  que si nos gusta algo, lo gocemos plenos en la otredad, antes que se nos lo prohíba por el gobierno de los nosotros y su presidente motivador.

Frente a esto el diario británico The Independent, en 2016, listaba cinco cosas que deberíamos hacer para gozar de una buena salud mental (Voices, Graham Doke, independent.co.uk, febrero 21/2016):

  1. Nunca diga que algo es “bueno” o “malo”: cambie por una palabra más específica
  2. Recuerde que el cambio es inevitable
  3. Acepte que no puede tener control completo sobre nada
  4. Protéjase contra la tolerancia al comportamiento irracional de otras personas
  5. Acepte todas sus emociones, incluso las malas

Pero si de los mismos consejos están llenos Los Simpsons, la Biblia, el Corán, la Talmud, el Banquete de Platón, los poemas desde Khalil Gibran a Asunción Silva, y hasta la temible Desiderata, entonces ¿Por qué importan ahora?

Pues porque ante la maldad y la perversidad vestida de racionalidad institucional gobernante e incluso de gobernanza, como llaman ahora, hace que de tanto en tanto, secreta o públicamente, nos palpemos los senos, el lóbulo frontal, el frotis genital y hasta el tacto rectal, para sabernos que aún no somos los nosotros: los que nos gobiernan con Legalidad, Emprendimiento y Equidad.

No sea que de tanta autoridad y prohibición, ni nos podamos palpar, quitándonos hasta ese pequeño gusto heredado de nuestra primera infancia, bíblica o prehispánica, igual da, es el mismo placer.

Dosis mínima, adopción gay, historia de las víctimas, JEP, consulta popular, tutela, enemigo interno, enemigo externo, canal y radio pública, son apenas algunos de los pathos que persiguen al presidente en encargo y a su partido gobernante.

De la sanidad mental o por lo menos lo que estos entienden como tal, está la supervivencia de la otredad.

No llevan ni seis meses, y su enfermedad avanza en nuestra contra.

Por: Luis Orlando Ávila Hernández, Ingeniero agrónomo, propietario de la ex Tienda Cultural La Guacharaca.

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