Una tabla de salvavidas para los que no comprenden lo que leen

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La realidad colombiana en materia de lectura es paupérrima y ese es un adjetivo  inobjetable, si se soporta en las estadísticas que dejan mal parados a los coterráneos en cuanto al número de textos leídos anualmente. No obstante, el panorama es más desalentador, si a estos índices le sumamos el problema de no entender lo que se leyó.

Según el Centro Virtual Cervantes la comprensión lectora es denominada como: “la destreza lingüística, que se refiere a la interpretación del discurso escrito. En la misma, intervienen factores: cognitivos, perceptivos, de actitud y sociológicos”. Es por eso, de vital importancia no solo fomentar el hábito de leer en los estudiantes; además, se constituye en algo  fundamental  brindar una pedagogía  para aplicar herramientas de comprensión.

Para el maestro Miguel de Zubiría Samper, psicólogo bogotano y experto en este tema, la lectura es la plataforma cognitiva por excelencia para llegar al conocimiento. Desde la antigua Grecia, filósofos como Platón en la República, insistían que necesitamos más elementos además de las creencias y la imaginación para llegar a descubrir el mundo inteligible de las cosas.

En efecto, el conocimiento racional se descubre a través de la lectura. No obstante, ¿cómo lograr entender textos que presentan palabras  técnicas o de tan difícil decodificación? ¿Existen herramientas que nos permiten hacernos una idea de los contextos sin tener el “Google” a mano para que nos descifre el código?

La respuesta es, sí. Existe un método eficaz creado por Zubiría Samper, denominado: “Teoría de las Seis Lecturas”, en donde el autor sugiere un proceso juicioso que le permitirá poderse enfrentar a un texto con grandes posibilidades de no fracasar en el intento de comprenderlo. Es una tabla de salvavidas para los que son principiantes.

Cada lectura es un paso. El primer nivel, Fase Fonética,  es el reconocimiento de los grafemas (letras) en ese nos quedamos la mayoría, porque la lectura silábica de los niños de primero de primaria, es la misma que tenemos (solo que con más destreza)  ¿Cómo es eso? reconocemos las letras y las sílabas pero a la hora de entregar conceptos de una simple palabra, el vocabulario no es muy amplio. Es lógico al no leer.

Se empieza a leer realmente en el segundo nivel denominado Decodificación Primaria, aquí se descubren las palabras. El autor sugiere algunas técnicas como: contextualización, sinonimia y radicación, si es que los términos no están en nuestro glosario. Hablaremos de cada una de ellas.

Si leemos: “Es un hombre de gran sindéresis, porque su capacidad para juzgar rectamente es notable”, por contextualización la palabra sindéresis está definida,  y su significado está descrito en las palabras siguientes (capacidad para juzgar rectamente) muchas veces damos vueltas y el significado de la palabra desconocida está en el mismo párrafo.

De igual manera, sucede con la sinonimia, podemos leer: “Pululan los cacos en la Ciudad de México, la Policía Federal asegura que los delincuentes son incontables”. Quizás no conocemos el significado de pululan pero sí de la expresión incontables o seguramente cacos es menos común que delincuentes. Es importante hacer estas asociaciones en los párrafos, porque puede haber sinónimos de la palabra desconocidas.

La última técnica de la Decodificación Primaria es la Radicación (raíces) esta tiene que ver con la etimología de las palabras, que en el caso de nuestra lingüística en su mayoría provienen de raíces griegas y latinas. Conviene hacer una lista de prefijos y sufijos (griegos y latinos) para descifrar muchos enigmas de nuestro código lingüístico. Si descompongo en raíces la palabra antropogénesis: antropo (hombre) y génesis (principio) deduzco por radicación que es el estudio del origen del hombre.

Entramos ahora a la Decodificación Secundaria, que es el reconocimiento de oraciones (conjunto de palabras con sentido completo). Para comprender oraciones es necesario conocer tres herramientas: signos de puntuación, pronominalización e inferencia proposicional.

Los signos de puntuación existen, no se pueden obviar en la lectura. No es lo mismo leer: “Perdimos, poco se resolvió” que “Perdimos poco, se resolvió”. El primero es un mensaje de desconsuelo el otro es esperanzador. Asimismo, si leo: “Vamos a comer, niños” entiendo que se está invitando a la mesa a algunos menores, no obstante, si omito el signo: “Vamos a comer niños” sonaría como un acto de canibalismo.

La pronominalización son las relaciones que se hacen entre el sustantivo y los pronombres. En esta oración: “Vallejo viajó a Paris resuelto a probar fortuna. El poeta no sospechó lo que le podía ocurrir. Allí encontraría la muerte”, podemos encontrar relaciones de este tipo que utilizan los buenos escritores y que pueden confundir al lector sino se percata de ellas.

La inferencia proposicional, tiene como misión descubrir los pensamientos implícitos en los párrafos. Aristóteles, filósofo griego, dijo que una proposición es un pensamiento y la integran dos nominaciones enlazados con un verbo, ejemplo de ellos: “La ciencia estudia la naturaleza”.

En los párrafos hay que descubrir estos pensamientos (proposiciones) que es lo importante para memorizar, lo otro es complementario. Un párrafo que inicie diciendo que “el hombre vio la necesidad de contar, porque quería tener en claro la cantidad de su rebaño, sus presas en las expediciones de cazador, para los cultivos, el número de sus artesanías, etc.” Tiene como única proposición que el hombre vio la necesidad de contar, lo demás son detalles o añadiduras.

Es casi imposible además de arriesgado, tratar de memorizar palabra por palabra en un párrafo y más si el texto es denso y contiene varias páginas. Si se logran pescar las proposiciones (pensamientos), lograremos encontrar más fácil la idea principal de cada párrafo o macro-proposición. Se debe tener en cuenta que casi nunca hay más de dos o tres, a veces tan solo una.

Quedaría faltando la Decodificación Terciaria (búsqueda de la idea principal o macro-proposición), Lectura categorial (sistema para categorizar todas las ideas principales del texto y encontrar la tesis global) y Lectura Metasemántica (la que permite controvertir o comparar la tesis global con otras lecturas).

Sin embargo, muchos de los elementos mencionados en la Decodificación Primaria y Secundaria, se convierten en herramientas claves para la comprensión lectora.  Estos permitirán un mejor desenvolvimiento del lector, a la hora de enfrentarse con un texto desconocido. Recordando que un código descifrado es nuevo conocimiento adquirido que de una u otra manera terminará desarrollando en los estudiantes, un apetito voraz por la lectura.

Por: Andrés Leonardo Cabrera Godoy, comunicador social, docente universitario. Especialista en Educación, Cultura y Política.

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