Versión de semana santa: los nuevos 10 mandamientos

Imagen de referencia.

Reflexiones y principios morales en la ciudad.

Amarás a dios sobre todas las cosas: lo cual implica, amar a tu prójimo a pesar de que él o ella sean “diferentes”, en lo económico, político, si es más pilo, etc., no le harás bullying, pues eso habla muy mal de ti y hasta de la región.

No tomarás el nombre de Dios en vano: Sí, válido es el emprenderismo, pero vale la pena analizar hasta qué punto es ético poner mi propia iglesia en un garaje para esquilmar a gente incauta.

Santificarás las fiestas: Y hasta en tus festividades que implica el encuentro con tu familia, no harás demasiada bulla, piensa en tus vecinos y hasta en la multa que te puedes ganar si te pones de muy bullicioso.

Honrarás a tu padre y a tu madre: evitando llevarle quejas de sus nietos que tú malcriaste o quejas de las peleas que tienes con tu cónyuge, ni les siembres mala vibra contándole tus problemas financieros, quien te manda a meterte en deudas que no puedes pagar.

No matarás: en su versión más aplicable a nuestro medio: no le pelarás el rabo a tu prójimo o “no lo descueraras”. Mejor ponte a leer, a estudiar, a prepárate en todo sentido para alcanzar los tuyos, no te desgastes en esa vaina de rajar, rajar y rajar de tu próximo, que eso no nos queda bien y hasta es dizque “perjudicial para nuestra salud”.

No cometerás actos impuros: lo cual iría mucho más allá de lo sexual, no botarás papeles a las calles, recogerás el popó de tus mascotas, evitarás desquitarte con los demás conductores –manejando como si te hubieras metido un cacho- cuando estés al volante, haré hasta lo imposible para evitar peleas con cuñados, suegros y hasta con la costilla, amen.

No robarás: menos del erario, ni tiempo a tu empresa (digamos: cuando se emboba uno con las redes sociales) recordando las pequeñas culebras que tengo (recordando cuando fulano me presto para la buseta o cuando sultano me facilitó un dinero para comprarme ese pan mariquiteño que hizo feliz a mi familia en un desayuno de antaño).

No darás falso testimonio, ni mentirás: para hacer más atractiva tu hoja de vida o para alcanzar el amor que aquel o aquella a quien tanto les tienes ganas. Amigo mecánico, no le cobrarás más del precio “legal” a tu cliente-amigo para pagar las cuotas de los cobra-diarios, en fin. Igual aplica para vendedores de dulces, abogados, etc.

No tendrás pensamientos impuros: nos aguantaremos las ganas de echar un madrazo cuando nos “cierren” agresivamente en la vía al conductor afanado, además puede tratarse de un policía de civil y podríamos llevar del bulto. No dejes que te ganen los pensamientos de volverte ‘picao’, de actuar como si orinaras agua bendita por imitar a tu amigo que ascendió en un cargo o consiguió un nuevo titulo universitario.

No codiciarás los bienes del prójimo: no envidiarás al traqueto ni a tu amigo que se volvió millonario con platas del Estado, o por haberse vuelto gota a gota, en fin. Las leyes universales se encargarán de pasarles a esos personajes la cuenta de cobro.

Por: Luis Carlos Avendaño López, educador.

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