Vida y covid 19 II

Imagen: revista Semana.

Infraestructura en salud.

Por la fuerza de unión entre el virus pandémico y la muerte, nos ha llevado a tener consciencia clara y realizar cambios en conductas que venían siendo perjudiciales para todos los ciudadanos del mundo .

Es evidente que el sistema de salud en el área de cuidado intensivo, era y quizás aún lo es, insuficiente para manejar adecuadamente en el caso dado los potenciales casos fatales que el mismo virus conlleva, por tan baja oferta en este servicio a nivel del sistema de salud. Esto ha hecho que una vez logrado ganar tiempo con medidas como el encierro en casa, tiempo para lograr «montar» apresuradamente infraestructura de UCI «adecuada», en forma ampliada, para cubrir demanda marcadamente aumentada que se dará en un futuro cercano del mencionado servicio.

Me pregunto si tendremos el número suficiente de talento humano requerido para que dicho servicio logre estándares de calidad y eficiencia que garanticen resultados positivos como todos anhelamos. Cuantos médicos intensivistas, anestesiólogos, médicos especializados en cuidados críticos, cuántas enfermeras, terapeutas respiratorias con experiencia solida en manejo de pacientes de UCI? De seguro si habrá como siempre un batallón de médicos generales aptos para el mencionado servicio.

De hecho se ha evidenciado como nuestro servicio de salud es demasiado pequeño para las demandas en la misma, que permanentemente y de tiempo atrás padece el colombiano en servicios como urgencias, consulta externa, consulta especializada, terapias paramédicas, quirófanos, farmacia, en fin, todo el engranaje en oferta de salud evidentemente es mínimo para las demandas altas del servicio, con las demoras irracionales, indolentes y enfermizas que recibe el usuario. Urgencias «cuatro, cinco, hasta nueve o más horas» de espera, consulta externa, medicina general en el mejor de los casos, dos días de espera; consulta especializada, indeterminada cifra en el tiempo, en fin, común denominador demora y demora, en oportunidad de alcanzar el servicio necesitado.

Es así que como medida a seguir en el área de la salud, una vez superada esta crisis, sea el crecimiento de la oferta de servicios de salud en forma grande e importante: Más hospitales por ciudad, más profesionales de consulta externa y de todas la áreas de especialidades por cada unidad de salud, más personal paramédico correspondiente, mayor número de entidades para toma de imágenes (TAC, RMN, Rx…..) y paraclínicos. Seguramente logrado este objetivo se logrará quitar el obstáculo que mas sinsabores y frustración vive la gente enferma y sus familias, y por que no decirlo se reducirán ostensiblemente el número de complicaciones y muertes, derivadas de esta irracional pérdida de tiempo valiosísimo en la medicina en ejercicio de su función ética.

Por último evidentemente ha sido el estado el organismo que ha adelantado esta labor respecto al manejo más adecuado de la pandemia, como muchas otras en diferentes frentes, sin entrar a juzgar efectividad o no de las mismas. Para todo ello solo ha bastado voluntad de los gobernantes en búsqueda de los logros necesitados.

Para nada se evidencia participación activa y real de las EPS privadas que como sabemos, existen en función del lucro, de la ganancia obtenida del bolsillo del enfermo y sus familias. La banca es indolente y fría frente al dolor o muerte del otro.

Dejo allí dichas inquietudes para que meditemos al respecto en aras de forjar mejor consciencia y por ende conductas que garanticen bienestar del grupo, a futuro.

Por: Rafael Antonio García Correa, MD.
rafico0428@hotmail.com

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