A votar por la paz y la democracia

Rafael Aguja.

Rafael Aguja.

El momento que vive el país exige de cada uno de nosotros, ciudadanos colombianos, el máximo de responsabilidad, tanto política como cívica, como lo establecen los numerales 5 y 6 del artículo 95 de la Constitución para que mañana, 15 de junio de 2.014, votemos por la paz, la democracia y el destino manifiesto de Colombia.

Recodemos que el voto es un instrumento de participación democrática, posiblemente el más importante que, entre nosotros, es universal y secreto, porque constituye el acto con el cual el ciudadano ratica, consiente y responsablemente, la institucionalidad del Estado y legitima, una vez más, sus autoridades, cuales quiera sean nuestras personales apetencias y fijaciones electorales, porque el único soberano, finalmente, es el pueblo y nadie más y éste es el único dueño de su propio destino.

Así las cosas, con el voto cada ciudadano determinará el presente y el futuro de Colombia, nuestra patria, por lo cual nadie puede abstenerse de este compromiso histórico que, por las razones que sean, negligentemente nos abstengamos de votar o lo hagamos en blanco, o porque, deliberada o inconscientemente, resultemos votando por la persona equivocada y su corte de fundamentalistas de extrema derecha.

¡A votar pues! y que la providencia nos asista, para que la elección mañana domingo, 15 de junio de 2.014, de quien, como presidente de la república, salga elegido, cumpla con los fines, propósitos y metas que, expresamente, le señala la Constitución Política, y que el pueblo les ratifica y le encomienda, sin perder de vista de que la paz es nuestro máximo compromiso en los actuales momentos y que la democracia es, y seguirá siendo, el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, propósito que no puede ser amilanado por el miedo y el terror, sino fortalecido por la decisión, la determinación, el coraje y el compromiso histórico de cada uno de nosotros.

Este es el destino manifiesto e histórico de Colombia, no sea que, cuando nos demos cuenta, por no haber votado, votado en blanco, o haberlo hecho equivocadamente, sea demasiado tarde, como lo inmortalizó en versos sublimes el recordado poeta alemán Bertolt Brecht.

Por: Rafael Aguja Sanabria, abogado penalista, docente universitario.