Acertada decisión

Andrés Currea

Continuar en clase virtuales por lo que resta del año 2020, es sin lugar a dudas una acertada decisión en pro del cuidado de la vida y la salud de los niños.

Con el avance sin tregua del Covid-19 y la apertura de más sectores se convertía en un riesgo muy alto retomar clases presenciales especialmente en colegios. El gobierno nacional trató de forzar el retorno a las clases, pero asociaciones de padres de familia a nivel nacional, maestros y directivos expresaron su rechazo y solicitaron al presidente Iván Duque, que no cometiera ese error.

Sería ilógico, que, por ejemplo, los colegios públicos retornaran a las aulas, cuando la mayoría de instituciones en todo el país no tienen en perfecta adecuación las baterías sanitarias, y exigirles entonces seguros y estrictos protocolos de bioseguridad, que además son inversiones onerosas que las instituciones no pueden costear.

También hubiera sido un riesgo total abrir los colegios en cuyos salones el promedio supera los 30 estudiantes, en especial los alumnos de básica, que por sus edades sería imposible que mantuvieran distanciamiento social y el tapabocas durante toda la jornada escolar. Otro factor de contagio sí se hubiera regresado a clases es el transporte escolar, cuyos vehículos con capacidades de entre 14 y 20 estudiantes no podrían reducir su capacidad o realizar dobles recorridos.

En Francia, y otros países de Europa, cientos de colegios tuvieron que volver a cerrar y retomar las clases virtuales, debido a los altos contagios que se registraron durante las primeras semanas de reapertura. Si bien a los menores de edad en su mayoría la enfermedad no es tan agresiva, sí se convierten en vehículos de transmisión del virus.

Ahora el reto es evitar que por la virtualidad decaiga la calidad educativa, los docentes deben recurrir a todo su ingenio y creatividad para hacer de las clases mediadas por la tecnología espacios placenteros y de aprendizaje para los menores y no, encuentros fríos a través de una pantalla.

Pero el otro reto, el del Gobierno Nacional, es garantizar como primera medida que los menores de edad de estratos 1, 2 y 3 cuenten con las condiciones básicas para recibir sus clases, y en los casos que sea imposible la conectividad se debe asegurar que a través de guías y otras ayudas puedan continuar con sus estudios y evitar una deserción escolar a gran escala en el país. Por otra parte, se deben activar de manera urgente líneas de créditos blandos y prioritarios para que los padres de familia puedan cumplir y acordar con los colegios privados el pago de las mensualidades y evitar que por este motivo los niños sean retirados.

Por último y no menos importante, los padres de familia se convierten en un factor fundamental para que los niños y jóvenes reciban las clases virtuales. Para este caso, la paciencia, comprensión y disciplina son las herramientas para tener un positivo proceso escolar y una oportunidad para compartir más tiempo.

Por: Andrés Currea Hernández
Comunicador Social – Periodista.

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