Al Ubérrimo y más allá

Imagen: El Tiempo.

—Toñito, Toñito, que le manda decir mi mamá que cogieron la Matarife. 

— ¡Dios mío bendito! ¡No puedo creerlo, esto lo tiene que saber todo el pueblo! Vaya y saque las cacerolas que lo vamos a anunciar. 

De la “caída” del Matarife alias Álvaro Uribe Vélez, escucharemos cientos de comentarios, cada día uno tras otro hasta que aparezca algo más de qué hablar. Desde memes, canciones, caricaturas hasta twitters desesperados como los que ha estado publicando doña Vicky, la reina del periodismo prepago en el país. Sí, el Matarife tendrá, aparentemente, una inicial detención domiciliaria y Colombia entera celebra; bueno, no toda Colombia por supuesto, el golpe ha sido bastante bajo para toda la fanaticada de este personaje siniestro que realmente le ha hecho un daño sin precedentes al país.

Sin embargo y aunque hay un ambiente de fiesta, no deja de causar cierta desconfianza todo este asunto. Como lo dijo Tobón, existen dos posibilidades: “el principio del fin del Centro Democrático o una estrategia más para que el fénix reviva de sus cenizas” y, aunque no quiero ser negativo, me da la impresión que las cosas van por el camino de la segunda posibilidad; realmente no confió en la justicia colombiana ya que en los últimos años hemos visto de todo. Sí, es cierto, la corrupción es tema viejo, pero, desde el posicionamiento de Uribe en el poder el descaro y la desfachatez han estado a la orden del día y eso genera un malestar porque no sería raro que ahora el Matarife se convierta en la victima y así como el premio del gran colombiano, sea esta una artimaña novelesca y cantinflesca de las que hemos presenciado infinidad de veces. Una suerte de relación tóxica que da vueltas en el mismo ciclo sin que nada ni nadie la pueda detener.

No es para menos, como lo afirma en la psicología, cuando las personas se acostumbran al maltrato, tanto el maltratador como el maltratado unen sus lazos, una especie de mal de Estocolmo y, para este caso, Uribe y los suyos han maltratado todo lo que han querido a Colombia y a sus colombianos y lo más irrisorio, la gente sigue pidiendo más maltrato. Justificar por ejemplo el asesinato de niños, violaciones de los mismos, masacres, el irrespeto hacía la dignidad de la mujer, aumentar sus salarios durante la pandemia, desaparecer testigos, comprar la presidencia y más, son una muestra fehaciente de lo que son capaces de hacer y de lo que son capaces de aguantar los colombianos.

Lo anterior sin mencionar, por ejemplo, las estupideces de Duque quien como buen atembado ha tenido ideas brillantes como el día sin IVA en donde se aumentaron los casos del coronavirus.

En resumidas cuentas, si la detención de Uribe no es más que una estrategia del mismo y de los suyos para levantarlo en hombro, pues no deja de ser cierto que, así como Duque pasará a la historia de Colombia como el presidente más inepto de todos los tiempos, Álvaro Uribe Vélez pasará como lo denominan hoy en día: un Matarife Innombrable y el primer expresidente colombiano que tiene una medida de aseguramiento, por ahora, por crímenes menores y si todo sale bien, más adelante por las atrocidades que permitió durante su nefasto gobierno. Por ahora, que se quede en el ubérrimo y más allá, aunque siga controlando el negocio desde casa como lo hacía su gran amigo Pablo Escobar.

Por: Luis Carlos Rojas García, escritor.

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