Control total

Imagen: tomada de Twitter.

Hoy acudimos a un momento de alta tensión nacional por motivo de las más recientes movidas del gobierno del presidente Iván Duque y su grupo político para obtener absoluto control sobre el Estado colombiano.

La reciente elección de Carlos Camargo Assis, como nuevo Defensor del Pueblo, y la cantada elección de la exministra de justicia Margarita Cabello, cómo nueva Procuradora General de la Nación; se constituyen como pruebas claras del control total del estado que asume el Centro Democrático. Que sumado a ello tienen en sus filas al Fiscal General de la Nación, Francisco Barbosa y a Felipe Córdoba, Contralor General de la República.

Sin lugar a dudas cargos de altísima importancia judicial, disciplinaria, fiscal, y social que les permite alta capacidad de maniobra para orientar a su favor todo tipo de procesos y acciones que estarían en detrimento de sus intereses.

El control total le permite al presidente Iván Duque, tomar todo tipo de decisiones sin tener vigilancia alguna por los órganos de control, para beneficiar abiertamente y sin restricciones a su grupo político, y asegurar la permanencia en la Casa de Nariño, por otros cuatro años más en cabeza del que diga el exsenador y expresidente Álvaro Uribe Vélez.

Un ejemplo de las “jugaditas” del Centro Democrático y su líder Álvaro Uribe, fue su reciente renuncia al Senado, para trasladar su proceso de la Corte Suprema de Justicia (juez natural de los congresistas) a la justicia ordinaria, es decir a la Fiscalía, que abiertamente es un ente dirigido por el mejor amigo del presidente Duque.

Otra mordaza para proteger el control total ha sido la permanencia de las sesiones virtuales del Congreso. Senadores de varios partidos insisten en regresar a la presencialidad para poder realizar un ejercicio óptimo de control político. Pero al parecer la intención del gobierno nacional, es mantener la virtualidad, tanto así que no se han podido revisar los cientos de decretos expedidos en medio de la emergencia por la pandemia. Vale la pena recordar que varios de estos decretos han sido tumbados por la Corte Constitucional, tras encontrar que son abiertamente inconstitucionales.

El control total, sin duda alguna, es la punta del iceberg de un estado totalitarista que se asoma sin disimulo y que es la apuesta política de Uribe y su séquito para el corto y largo plazo, en la dinámica de dominar sin obstáculos, sin disenso, y sin oposición alguna al país.

¿Estamos ante la inevitable anulación del estado social de derecho?

Sin ser peyorativo con el vecino país, ahora sí estamos como Venezuela, el poder concentrado y la democracia con graves heridas de muerte.

Por: Andrés Currea Hernández
Comunicador social – periodista.

1 comment

  1. Jaime

    Este en gobierno vergonzante.peor que la dictadura de Venezuela.este es el » uriduquismo». Ya tocamos fondo.

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