Luis Carlos Rojas Garcia
Imagen: suministrada.

El hada de los dientes

De niños, muchos creíamos que un ratoncito que trabajaba con el hada de los dientes, venía por nuestros molares y se los llevaba, no sin antes dejarnos un billete o una moneda que, una vez despertábamos y encontrábamos el presente, corríamos a gastar en todo tipo de chucherías en la tienda más cercana.

¿Cuántos niños y niñas, animados por el bendito regalo, se sometieron a que les arrancasen los dientes con un hilo o, incluso, se los arrancaron ellos mismos, porque, sabían que gratis no sería?

Creo que una gran mayoría, pero, antes de que ustedes lleguen a pensar que esta columna tiene que ver con la maravillosa historia de un hada de los dientes, yo tengo que decirles dos cosas:

1. Siempre fueron sus padres los que pusieron el billete o la moneda.

2. La historia que viene a continuación no tiene nada que ver con fantasía.

Resulta que este país, al que muchos llaman el paraíso, no es raro ver a las personas adultas, y no precisamente ancianas, sin dientes. Sí, así como lo leen, muecos, totalmente muecos o con los dientes podridos. Dientes tan podridos que ni el hada ni el ratón se llevarían.

Entonces, en un país en donde todos hablan de una calidad de vida más allá de lo inimaginable, como es la vida aquí en el paraíso, la problemática de salud dental es casi igual a los problemas de salud, de salud mental y todo lo relacionado con consumo de drogas.

Por eso, en pleno siglo de las IA (Inteligencia Artificial) el gobierno de este país, desde hace unos meses, implementó un proyecto que busca dar cobertura dental a los ancianos y, posteriormente, pretende cubrir a los niños menores de 18 años.

¿No les parece increíble? Pagar un tratamiento odontológico aquí, es tan costoso, que muchos prefieren viajar a sus países de origen o, inclusive, a la misma Cuba que tanto critican, porque, les sale más económico.

No obstante, y aunque tardío, el plan de cobertura dental, que es una completa necesidad, se ha visto empañado por temas de enfrentamientos políticos, en donde la administración de turno culpa a los conservadores de amenazar a las entidades que prestan el servicio odontológico, a lo cual, los conservadores responden que es: “una acusación desquiciada”. Y dicen además, que este plan es otro de los fracasos del gobierno actual.

Como sea, frente a todas estas situaciones que muchos habitantes de este país no quieren ver, porque, lo único que les importa es tener dólares cada quince días o a fin de mes, la realidad del país es otra, una más cruel y sin dientes, porque… cada cosa que ocurre: ¡Es un Hecho Sam!

Por: Luis Carlos Rojas García Kaell de Cerpa, escritor.

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