Jaramillo
Imagen: tomada de Facebook.

¿Es hora de que Guillermo Alfonso Jaramillo dé un paso al costado?

Analistas le endulzan el oído al exministro. Otros consideran que es hora de la jubilación.

La eventual aspiración del exministro a la Gobernación del Tolima para 2027 reabre el debate sobre la renovación política, el relevo generacional y el papel de los dirigentes que han ocupado durante décadas los principales escenarios del poder regional.

Guillermo Alfonso Jaramillo vuelve a estar en el centro de las conversaciones políticas del Tolima. Después de su paso por el Ministerio de Salud, el exgobernador y exalcalde de Ibagué aparece nuevamente entre los nombres que podrían disputar la Gobernación en las elecciones regionales de 2027. Sin embargo, más allá de su experiencia y de su trayectoria, su eventual candidatura plantea una pregunta de fondo: ¿debe el departamento seguir apostándole a los mismos liderazgos o es momento de abrirle la puerta a una nueva generación?

Jaramillo, nacido en 1950, tiene 76 años en 2026. Su recorrido por la administración pública es extenso: ha sido gobernador del Tolima, alcalde de Ibagué, congresista y ministro de Salud. Una carrera que le ha permitido conocer las dinámicas del poder regional y nacional, pero que también pone sobre la mesa la discusión acerca de la renovación de los cuadros políticos.

La edad y el relevo generacional, un debate necesario

La discusión sobre la edad de Jaramillo no debería convertirse en un cuestionamiento personal ni en una afirmación automática sobre sus capacidades. La edad, por sí sola, no determina la competencia de una persona para gobernar. Lo que sí resulta legítimo es preguntarse si una organización política que habla de transformación está dispuesta a renovar sus liderazgos y a permitir que nuevos dirigentes asuman responsabilidades de primer nivel.

El Tolima necesita que sus partidos y movimientos políticos demuestren que tienen futuro más allá de sus figuras históricas. La renovación no puede quedarse en un discurso de campaña ni limitarse a incorporar caras nuevas en las listas al Concejo o a la Asamblea. También debe traducirse en oportunidades reales para quienes aspiran a gobernar el departamento, diseñar políticas públicas y representar a las nuevas generaciones.

Sin embargo también había que analizar la coyuntura de Pacto Histórico, como partido de oposición que busque recuperar espacios en el orden regional y allí Jaramillo podría jugar un rol importante. También es cierto que necesita mantener la clientela que ha pelechado por décadas en lo publico: su hijo estaba en Procolombia, su hermana en el servicio diplomático y así los picones, los parras y otros que le ‘baten incienso’ al médico y a su hermano Mauricio, a quien de paso también deben sostenerle la camarilla de contratistas y aduladores.

La experiencia no puede convertirse en una puerta cerrada

Los defensores de Jaramillo pueden argumentar que su conocimiento del departamento, su experiencia administrativa y sus relaciones políticas constituyen activos importantes. No sería razonable desconocer su recorrido ni descartar su nombre exclusivamente por su edad.

Pero tampoco sería conveniente que la experiencia se convirtiera en un argumento para aplazar indefinidamente el relevo generacional. Los partidos políticos tienen la responsabilidad de formar dirigentes, darles visibilidad y permitirles competir en condiciones reales. Cuando las mismas figuras concentran una y otra vez las principales candidaturas, surge el interrogante sobre las oportunidades que tienen quienes vienen detrás.

Jaramillo aún no ha cerrado la puerta

El dirigente también reconoció que, por su edad, no contempla regresar a los quirófanos como cirujano, aunque eso no equivale a anunciar su retiro de la actividad pública. Su futuro electoral, por tanto, continúa siendo una cuestión abierta.

La decisión que tome tendrá consecuencias para la discusión interna de su sector político. Si decide aspirar, deberá exponer qué ofrece su proyecto para el próximo periodo de gobierno y cómo respondería a las demandas de una población que enfrenta retos en materia de empleo, seguridad, infraestructura, salud, educación y desarrollo rural.

Sin embargo si no es Jaramillo el que busque la Gobernación no se ve una figura de peso que logre plantarle cara al candidato de la Casa Barreto, bien sea el propio Oscar Barreto, o en su defecto Ricardo Orozco, quien también recorre los municipios y veredas. Y es claro que si el exministro aparece en el tarjetón del próximo año el partido Conservador, Cambio Radical, Centro Democrático y otras fuerzas se unirán para atajarlo e impedir su llegad al Palacio del Mango.

Este es un editorial del director de A la luz Pública.

Deja tu comentario

Le podría interesar

Luis H.

Otra condena para Luis H. Rodríguez

El exalcalde sigue respondiendo a la justicia por el robo de los Juegos Nacionales. Deja …