Las partes del cuerpo

Luis Carlos Rojas García

Desde la ciencia el cuerpo humano es una máquina compleja que se constituye de numerosos sistemas que a su vez se subdividen y cumplen un sinnúmero de funciones que lo hacen casi perfecto. Por supuesto, esta máquina también da lugar a enfermedades inimaginables y eso que solo estamos hablando de la parte física ya que, si nos trasladamos a la parte psicológica el asunto se vuelve más complejo.

Ahora bien, desde la teología la concepción del cuerpo humano varía según la creencia, aunque la mayoría, por no decir todas, tienen un punto de encuentro en donde el cuerpo humano es un templo que debe edificarse y estar en comunión con ese ser supremo que conocemos como Dios.

También hay que decir que, al igual que la ciencia, desde el punto de vista religioso la constitución del cuerpo humano no es una simple y llana forma de carne y hueso, no; por el contrario, y como ya lo dije, dependiendo de la creencia el cuerpo humano es una verdadera institución casi sagrada que muchos simplemente no saben valorar y por eso lo destruyen, no solo con acciones físicas, también con lo intangible que en ocasiones pareciera hace mucho más daño.

Como sea, el cuerpo humano se puede ver desde la ciencia, la religión, la psicología, la misma matemática y en general, desde donde uno lo quiera analizar, pasando por la gnosis, la astrología, la anatomía por supuesto, las ciencias sociales, las constituciones políticas de cada país, el arte, la misma gastronomía (porque uno es lo que come) el cine, el teatro, la literatura y todo lo que haya sido creado por el hombre.

No obstante, y para no para no hacer tan largo el asunto, debemos decir que en la escuela nos enseñaron que el cuerpo se divide en: cabeza, tronco y extremidades. Nos enseñaron además juegos con las partes del cuerpo; del mismo modo, grabaron en nuestras memorias canciones e, incluso, dentro de la enseñanza de las lenguas extranjeras, hay un espacio en donde aprendemos sobre cómo se dicen las partes del cuerpo según el idioma que estemos aprendiendo.

Sin embargo, en ninguna parte de esta enseñanza nos dijeron que un grupo de desquiciados vestidos de uniforme o de civil, bajo las órdenes de unos y otros, podían tomar nuestros cuerpos y descuartizarlos a su antojo.

Así es, parece ser que, en nuestro país, aunque no es un asunto propio de Colombia, hay un montón de expertos o mejor, tienen una escuela de destripadores que no tienen el menor reparo en llevarse a los jóvenes, niños, mujeres o al que se les dé la gana para desmembrarlos y tirarlos al río o al basurero frente a la mirada complaciente de un gobierno que, definitivamente, disfruta de ver correr la sangre en este país.

En este orden de ideas, debo decir que no importa por donde se mire el cuerpo humano, la degradación por el mismo ha llegado a su punto máximo y mientras los colombianos se preocupen más por un partido de fútbol que por los miles de falsos positivos o por los jóvenes descuartizados, seguiremos nadando en un lodazal de mierda e ignorancia y todo seguirá igual.

Por: Luis Carlos Rojas García, escritor.

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