Libros heridos de muerte

Andrés Currea

Una imagen que le dio la vuelta a las redes sociales fue la manualidad que realizó la presentadora Carolina Cruz, en un popular programa de la mañana en el canal Caracol, en la cual convierte un grupo de libros en una portacuchillos, lo que generó una justificada avalancha de críticas.

¿Un portacuchillos con libros? ¡Hágame el favor!

Es sin duda una muestra fehaciente del poco interés que tenemos los colombianos por la lectura. Los celulares han desplazado la costumbre de leer libros y los índices de lecturabilidad en nuestro país en promedio por persona no suman más de libro y medio por año. Otra medición son los vendedores de libros, quienes de manera tajante afirman que la caída en las ventas es preocupante.

Muchos son los factores por los cuales los libros son usados para hacer portacuchillos, para trancar la puerta y para otras muchas cosas menos para ser leídos y extraer conocimientos; Entre ellos y no menor, es el poco incentivo a la lectura en los colegios, en especial en primaria, desperdiciando así el momento ideal de formación académica para enamorar a los niños al mágico mundo de la lectura. En la educación media, la situación no cambia, y los pocos profesores que le apuestan a la lectura como el método de aprendizaje más efectivo, fracasan en el intento pues las bases lectoras de los adolescentes están débiles y no se desarrollan adecuadamente. En la Universidad el panorama no cambia mucho.

El uso de teléfonos inteligentes y redes sociales alejan aún más a las personas del placer de leer un libro, además de otras distracciones que se hacen más atractivas, por ejemplo, ver televisión, navegar en la red, chatear entre otras.

Volviendo a la infame manualidad, entre los libros se encuentra uno de alta importancia en el campo de la química, se trata del Compendio Esencial de Química General, Orgánica y Bioquímica (J.I.Routh, D.P.Peyman, D.J. Burton) cuyo valor supera los 600 mil pesos, y más allá de eso es la importancia que tiene su contenido para quienes están involucrado en esta área de las ciencias.

No se entiende cómo un canal no revisa sus contenidos y permite que cosas como estas sucedan, además que están en contra de los postulados rectores de la comunicación social que son educar, informar y entretener.

Ahora bien, por estos días de aislamiento social, sería bueno un acercamiento social con los libros, no maltratarlos como portacuchillos y mejor disfrutarlos, descífralos, consultarlos y entenderlos para adquirir más y mejores conocimientos.

Leer nos abre el mundo.

Por: Andrés Currea Hernández

Comunicador social y periodista.

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