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Ecumenismo
Imagen: Revista Vive.

Losing my religión

Nada más espinoso que hablar de religión, máxime cuando los índices de polarización en el medio parecieren ya haber superado con creces a los del odio, la envidia, la ausencia de perdón, el deseo de venganza y hasta el resentimiento mismo. He de aclarar que no estoy inscrito en denominación alguna de origen cristiano ni de otra índole. Y aunque suene curioso, tampoco soy ateo. Por eso le pido a la toda poderosa imparcialidad, sea mi guía para abordar el tema de este escrito en tiempos donde como dice el cantautor argentino nadie escucha a nadie, en tiempos donde todos contra todos. Vargas Llosa por su parte, también hace un par de años dijo en La civilización del espectáculo que el tema religioso para nada había pasado de moda y que muy por el contrario estaba in.

Bien, nos dice Vanessa Rosales (El Espectador 29.11.21) mediante un titular parcialmente cierto –a mi juicio- que El cristianismo es la filosofía más tergiversada de todos los tiempos. Por supuesto que sí, si se tiene en cuenta aspectos como el hecho de que ni Jesús ni sus seguidores –entiendo que salvo unos pocos- vivieron en esa especie de castillos en los que muchos líderes religiosos viven, por cuenta principalmente de las donaciones económicas de sus ovejas. Claro que tergiversado se encuentra el cristianismo si se tienen en cuenta aspectos como el carácter apolítico del movimiento o de la religión en sus inicios, lo cual se supone, debería ser una enseñanza a ser practicada por todos quienes quisieran hacer parte del redil de Señor y sus futuros seguidores por doquier. Que yo sepa, el enviado por Dios a la tierra nunca militó en partido político y aunque se le endilga el que intentó dar una especie de golpe de Estado soterrado a las autoridades romanas, también es cierto que aclaro en el pasaje de San Mateo 22, del 15 al 21 aquello de dar al Cesar lo que es del Cesar, es decir respetar la institucionalidad. Aunque, es de anotar que, dicha institucionalidad lo era, hasta cuando se metía con prácticas y creencias básicas emanadas de la religión naciente cristiana.

Ahora bien, decir que el cristianismo es una filosofía –teniendo en cuenta quizá el carácter ecuménico que se quisiera otorgar al término “filosofía”- no resulta cierto dado que muy por el contrario, en la Biblia se advertía a los cristianos que pilas, que estuvieran en la jugada porque aparecerían personas que les intentarían alejar del camino de la salvación si trasegaban por el mundo de la filosofía. En el web site https://www.filosofia.org/lec/coloss28.htm se hace una reflexión más bien revestida de queja diría yo, acerca del único aparte de las sagradas escrituras en donde se hace alusión a aquella ciencia que diera a la luz interesantes libros y ensayos como El Mundo de Sofía o los diez mandamientos del siglo XXI o El Elogio a la dificultad: la epístola a los Colosenses capítulo 2 versículo 8.

Es que la filosofía, con sus interesantes propuestas y grandes pensadores –difícil no recomendar o hacer la colección que un diario de circulación nacional emite en este momento con filósofos de todos los tiempos- fue haciendo una amalgama, una especie de simbiosis con el cristianismo en algún o algunos momentos de la historia en lo que respecta a ciertos postulados filosóficos –es factible que la del alma aristotélica sea una de las más sobresalientes- que hoy día prácticamente todas las religiones aceptan como verdades irrefutables pero cuyo origen no encontraría asidero en la palabra del Creador.

La religión como elemento dominador de las masas, pero también como artefacto revolucionario para llegar al poder y salvar las almas oprimidas, la religión en las múltiples facetas que ofrece el esnobismo del momento en un caldo de cultivo enorme –en el que cada vez siento, me ahogo más- cuyo nombre bien podría ser el enorme desconocimiento de las principales creencias que profesamos. La religión, siempre la religión.

Si el libro base de mis creencias es la Biblia –en otras denominaciones religiosas se encuentra el Corán, la Torá, los cuatro libros que componen los vedas como pilares del Hinduismo, etc- entonces tengo una obligación muy tenaz de investigar fuentes creíbles para conocer la verdad verdadera, pienso yo y desarrollar aquellas acciones en mi vida que me lleven a imitar a los seguidores de Jesucristo, incluso al mismo Jesús. Suena bonito pero no es del todo fácil.

Ahora bien, el hecho de que Ricardo Arjona haya descubierto el agua tibia al recordarnos que hay más religiones que niños felices, ello nos debe llevar a reflexionar acerca de qué tanto nos hemos alejado de la esencia de la sencillez de enseñanzas por las que el Cristo dio la vida, como el amor al prójimo, el origen del pecado y de la muerte, el andar por el camino estrecho para lograr la salvación, buscar el reino de Dios primero que cualquier otra cosa, etc.

Con una fe firme en que debe existir una especie de religión verdadera no contaminada, ni tergiversada, menos manipulada, ni revestida de show, que no me condene al infierno por ir a un concierto de Vila Palma o de Coldplay, que no sea entrometida en asuntos políticos y jamás interesada en mi bolsillo –a lo mejor hasta estará ella a la vuelta de la esquina, esperando para quitarnos la venda y desenmascarar a los patrones espirituales y carnales del mal y/o a la Matrix domina- aspiro a seguir mi camino hasta que el de arriba lo permita, para ver si de pronto logro desvirtuar, desmitificar y ojalá “no confirmar” aquello de que la religión es el opio del pueblo.

Por: Luis Carlos Avendaño López
Educador.

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