Prefiero la continuidad del camaleónico Presidente que el retorno del bravucón paisa

IMG-20140427-WA0000Alguna vez dijo el Nobel peruano Mario Vargas Llosa, cuando el hermano país tenía que debatirse en las presidenciales de 2011, entre el actual presidente Ollanta Humala y Keiko Fujimori (Hija del expresidente Alberto Fujimori), que se encontraba en la disyuntiva de elegir entre el sida y el cáncer terminal.

Creo que el autor de La Casa Verde, si fuera colombiano y estuviera cerca de nuestra contienda electoral, estaría ratificando su afirmación. No obstante, luego de hacer un análisis juicioso no necesité de mucha sindéresis para tomar la decisión de preferir a Santos, que sumarle a la posibilidad de que Uribe Vélez regrese al poder, así sea como en la novela de Julio Jiménez: “En Cuerpo Ajeno”.

Es claro que la pelea es de Presidente vs expresidente, la razón se justifica en que Uribe tiene tres amigos (Zuluaga, Ramírez y Peñalosa) cualquiera que gane los tratará de utilizar como muñecos de ventrílocuo profesional. Incluso a control remoto: desde el Ubérrimo o desde el Capitolio (si es que se posesiona, aunque no lo creo).

En el caso de Óscar Iván, Uribe lo adiestró hasta en su inconfundible acento de paisa bravucón que tanto le gusta al pueblo colombiano. Peñalosa y Marta Lucía, son las otras dos opciones cercanas por si no despegaba el exministro de Hacienda. En segunda vuelta (fijo la habrá) independiente  de quien gane, posiblemente todos se unirán contra Santos.

Mi posición crítica no me permitirá jamás justificar tanto oprobio de los dos gobiernos Uribe Vélez, me duele escuchar a mis compatriotas decir: “con él podíamos viajar sin temor” como si estuviéramos tan holgados para hacerlo continuamente. Recordemos que los triunfos militares del expresidente, estuvieron manchados de la sangre de cerca de cinco mil inocentes que fueron mostrados como guerrilleros (falsos positivos).

Entre los tristes recuerdos de sus dos cuatrienios tengo: aumento de la edad para pensionar a los colombianos, liquidación de  más de 18 hospitales, subió el IVA del 8 al 16 por ciento, prostituyó el Congreso para hacerse reelegir, casi provoca una guerra con Venezuela, sus amigos congresistas terminaron en la cárcel por parapolítica, permitió el TLC, chuzo a todo el mundo, falsos positivos, falsas desmovilizaciones, entre otras.

Sin embargo, el motivo mayor de mi rechazo es ver su perfil psicótico, el de un ser humano obsesionado con el poder que con su absurda sed de venganza quiere arrastrar  a un país entero hacia la guerra. A buena hora Santos decidió traicionarlo, porque si no Colombia  estaría encaminada a una dictadura.

Mi voto es por Santos por descarte, porque prefiero tragarme el cuento de la paz a que me hablen de guerra, sobre el tema de la ‘mermelada’ encuentro un gran cinismo en los uribistas, o es que acaso se les olvidó las notarías, consulados, predios, subsidios para ricos (Agro Ingreso Seguro), contratos que se repartieron en sus gobiernos para conservar a sus aliados y beneficiar  a sus amigotes.

Hago uso de mi derecho al sufragio como lo hizo en el 2011 el ilustre Vargas Llosa, quien explicó que votó por Humala: “sin alegría y con muchos temores”. Obviamente, estoy convencido que peor que Uribe y sus viboreznos no hay nada. No está de más decir que por cuestiones de tiempos los Juegos Nacionales para el Tolima dependen de Santos.

Andrés Leonardo Cabrera Godoy, Comunicador Social, Esp. Educación Cultura y Política