Colombia
Imagen: de referencia.

Reconstruir a Colombia

Viendo el nuevo panorama del país debo decir que tener un gobierno de izquierda no era el reto máximo; y esto no quiere decir que le esté restando importancia a este hecho histórico, como tampoco puedo dejar de lado que tener una vicepresidenta afrodescendiente, humilde y víctima de la violencia es de por sí una gran victoria sobre esta sociedad política de cuello blanco y descendientes de las familias de siempre con sus malas mañas de siempre.

Sin embargo, el reto no terminó ahí y ahora viene lo más fuerte, lo más difícil, la tarea titánica que tienen estos dos seres humanos que representan, por primera vez desde hace tanto tiempo, los intereses de un pueblo como el colombiano.

Un pueblo que, cual maltratado, se acostumbró a normalizar el terrorismo de los medios de desinformación, la barbarie, el crimen, el asesinato a manos de las mismas Fuerzas Armadas, la corrupción y todo tipo de abuso.

Un pueblo que en las pasadas elecciones demostró que una gran mayoría le sigue apostando a la ignorancia, al pensamiento traqueto, a la violencia física, psicológica y al discurso incoherente y violento y cambiar eso, mis queridos amigos, resulta toda una utopía para quien se disponga a hacerlo.

Así es, crear una pedagogía de la paz para un pueblo que está tan acostumbrado a la guerra y que tiene a un grupo de personajes cuyos tentáculos les alcanza para manipular a unos y otros dentro y fuera del país es cosa sería.

Generar una conciencia que permita el cambio en un pueblo que durante tantos años fue criado con imaginarios absurdos como que la letra con sangre entra o que la chancla y el rejo son instrumentos que forjan seres humanos de bien, causa cierta incertidumbre.

Y creo que no necesito ahondar en estos temas para demostrar que la cadena de violencia en la que se ha sumergido el país está ligada a la misma crianza que han tenido los colombianos en sus mismos hogares, no todos, pero sí una gran mayoría. Y si no me creen y como para no olvidarlo, basta con recordar lo que pasó en los últimos cuatro años.

Como sea, la tarea que tenemos todos los colombianos de ahora en adelante, porque no es un asunto único y exclusivo del nuevo gobierno, es muy grande. Generar espacios en todos los ámbitos en donde podamos reeducar a niños, jóvenes y adultos cuyas mentes han sido atrofiadas por la formación en violencia no será fácil.

No obstante, vale la pena intentarlo; así como se logró derrotar un régimen tan agresivo como el uribista, así mismo, si todos ponemos nuestro granito de arena, podremos reconstruir a Colombia y la veremos empoderada, visionaria y con un pueblo dispuesto a trabajar por sanar sus heridas, con una mentalidad nueva que augure un presente y un futuro más ameno para todos y todas.

Por: Luis Carlos Rojas García, escritor.

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