La derrota en Coyaima obliga a replantear estrategias al movimiento de Oscar Barreto.
Esto luego del triunfo de Luis Orlando Ortiz en Coyaima, que derrotó al candidato del barretismo, Carlos Andrés Tovar, por escasos 237 votos.
En Coyaima se escenificó un episodio del Toconbar (todos contra Barreto), que aglutinó a las fuerzas políticas contrarias al senador Oscar Barreto: el partido Liberal, los sectores alternativos y de izquierda, al igual que el naciente movimiento del exalcalde de Ibagué Andrés Hurtado.
También se avecinan elecciones atípicas en Melgar, donde volverán a medir fuerzas los principales grupos políticos de la región tolimense.
Pero el verdadero termómetro estará en las elecciones a Congreso del próximo nueve de marzo. Es claro que la Casa Barreto no tendrá problemas en hacer senador al joven dirigente Santiago Barreto (sobrino del exgobernador), no solo con la votación que le puede endosar en el Tolima, sino en otras regiones del país donde Oscar Barreto tiene trabajo y que en 2022 se sumaron para su llegada al Legislativo.
La clave estribará en conocer el número de curules a la Cámara que logre el barretismo y el comportamiento electoral de los 47 municipios, así como si las fuerzas políticas opuestas al partido Conservador logran arañar votos y asegurar cupo en la cámara baja.
También habrá que ver si el pulso que sostiene Andrés Hurtado contra su antiguo mentor, Oscar Barreto, se traduce en votos contantes hacia su candidata a la Cámara, Carolina Hurtado (hermana del exalcalde), lo que también podría indicar si Hurtado se apuntala para su candidatura a la Gobernación en 2027, y logra destronar a la Casa Barreto del poder regional que ostenta desde hace varios periodos.
Todo ello obligará sin duda al movimiento de Oscar Barreto, y al propio senador, a replantear estrategias, corregir el rumbo, realizar un ejercicio necesario de autocrítica para no ir a ‘morder el polvo’ en los procesos electorales siguientes.
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