Miguel 1

2028 – 2031: programa, luego candidaturas

En las últimas semanas hemos registrado algunos sondeos de opinión en torno a candidaturas a la Alcaldía de El Líbano para el periodo 2028 – 2031, así como la aspiración o auto – postulación de otros ciudadanos, todas acciones muy legítimas y válidas dentro del derecho de elegir y ser elegido, no frente a si es lo que necesitamos, ya que parte de la opinión se torna subjetiva y la otra es un análisis responsable y serio sobre las cualidades, calidades, experiencia real en la administración pública y honestidad de los aspirantes.

Nuestro municipio tradicionalmente ha tenido una vocación libertaria con algunos hechos de repercusión histórica, que de alguna manera nos transfieren por herencia cierto nivel de independencia y libertad individual para trazar nuestro rumbo, aunque colectivamente, por diversidad de factores, no poseemos esa madurez o cultura política o no la hemos intentado alcanzar, sino que siempre la hemos dejado en manos de los líderes de las organizaciones políticas.

Pues bien, para este próximo debate electoral, debemos despertar ese sentimiento de pertenencia por el Líbano, ese amor por el terruño, esa necesidad imperiosa de que primero El Líbano, sus gentes y su desarrollo ordenado por encima de los lineamientos e imposiciones de alguna dirigencia política, porque, en justicia, no podemos meter a todos en el mismo costal; pero eso sí, sin descartar a sus militantes como ciudadanos activos de la gran ciudad que queremos.

Aquí, sencilla y claramente, ante la ausencia de un candidato ideal de partido o coalición, estamos planteando estudiar la posibilidad de la creación del Colectivo Ciudadano Líbano 2028-2031, que desde una organización cívica, marque el futuro de El Líbano que queremos con un programa de gobierno básico de desarrollo y luego de ese consenso, con reglas claras, seleccionar un candidato a la Alcaldía y los aspirantes al Concejo Municipal y, de existir alguna probabilidad, explorar la posibilidad de un escaño en la Asamblea del Tolima.

Pero la escogencia de ese posible futuro gerente debe ser cuidadosa, debe representar la tradición honesta y trabajadora de esa comunidad que día a día se levanta a trabajar por los suyos y por el pueblo de sus querencias y no caer en la trampa de delegar esa administración municipal (Alcaldía – Concejo) en quienes sacrifican el interés colectivo por el personal, familiar y de sus socios.

Considero que, a estas alturas del siglo XXI cuando los partidos políticos no han logrado cumplir su objetivo fundacional y social, cuando las personerías jurídicas se convirtieron en registros comerciales o franquicias, no tiene sentido se sigan avivando candidaturas atrincheradas en ideologías que son traicionadas, porque algunos de esos personajes terminan con perversas agendas de enriquecimiento personal.

Y es que en poblaciones como estas, donde carecemos de educación política, donde no sabemos hacer oposición responsable y seria, donde la ciudadanía cansada de los gobiernos desbordados con presupuestos “desangrados” y pueblos pauperizados, limitan sus quejas a las redes sociales y bajo anónimos o de cara al pueblo por dos razones: están cobrando la deuda de su marginamiento de la nómina oficial o están en campaña, o sino que nos enseñen los radicados de la denuncias. Con una contada excepción, he visto denuncias que concluyeron con la salida de dos concejales, pero por corrupción, por lo menos, el suscrito no conoce.

Reitero que no se pretende protagonizar un divorcio con los sectores políticos, sino de refrendar el poder ciudadano que está por encima de partidos y movimientos y de invertir la pirámide donde el interés colectivo sea el objetivo primordial. Incluso, la sana política, sus militantes y activistas honestos pueden y deben ser aliados de un movimiento de esta naturaleza, ya que ellos han sido defraudados desde su libertad e independencia.

Son miles de libanenses de nacimiento o adopción, militantes de partidos, apolíticos, críticos, independientes, indiferentes o simples observadores que se lamentan de nuestra situación, no solo de ahora, y que con seguridad le apostarían a una alternativa de este talante, de ser necesario.

La invitación a este debate es para todos los ciudadanos del Líbano, sin discriminación de militancia política o de cualquier otra clase, pero cuyo único común denominador debe ser un verdadero sentido de pertenencia por el Líbano y un trabajo honesto y leal por su rescate y desarrollo.

Por: Miguel Salavarrieta Marín

Comunicador social y periodista.

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