Alvaro
Imagen: suministrada.

A un año de la partida del gran Álvaro Ramírez Gómez

Semblanza de quien fuera un gran ejemplo de amor por Ibagué.

El tres de noviembre de 2020 Ibagué se entristeció por la partida del exalcalde Álvaro Ramírez, quien se desempeñó en el cargo ejecutivo en el periodo 1995 – 1997, víctima de algunas afecciones que se complicaron con el Covid – 19.

Hoy en día su grupo político se ha concentrado en apoyo a su hermana, la exdiputada y exprimera dama de Armero – Guayabal Nohora Judith Patricia Ramírez, quién juró esa fría noche del tres de noviembre en el Cementerio de Los Olivos, continuar el legado de Alvarito y llevar sus banderas.

Pero Nohora no continuó en Cambio Radical, el último partido político que acogió a Ramírez y fue diputado durante dos periodos consecutivos. La dirigente es respaldada por el Pacto Histórico, que orienta Gustavo Petro, donde se afirma que irá en un renglón de la lista a la Cámara de Representantes.

No hubo ninguna nota recordatoria de la muerte de Alvarito, simplemente en estas líneas le recuerdo a la desmemoria del pueblo, que él ha sido junto con Francisco Peñalosa y Jorge Tulio Rodríguez, los alcaldes populares más cívicos que hayan profesado su amor y devoción por la ciudad.

Durante su administración en la mitad de los maravillosos años 90s, su gestión y mandato logró obras maravillosas como la conexión de la avenida Ambalá con el barrio Salado, el viaducto del Sena entregado en la administración de Carmen Inés Cruz, el fortalecimiento del Cuerpo de Bomberos, la construcción de los salones comunales de algunos barrios populares, el barrio Villa del Sol (antigua invasión Carlos Pizarro), las instituciones educativas Ciudad Ibagué y José Joaquín Flórez Hernández.

Su Alcaldía fue defensora de la salud, por ello trabajó por hacer crecer la Unidad de Salud de Ibagué, la UCI del hospital San Francisco, labor que vigiló su secretario de Salud Mauricio Tribín París, también se le recuerda por su amor al deporte por ello muchas de las canchas de baloncesto de los barrios fueron construidas por su administración.

El amor por el folclor autóctono de nuestra tierra fue esplendoroso, tanto así que sus fiestas del San Juan y del San Pedro son las más recordadas, su cartera de cultura fue vigilada por Mélida Torregrosa de Molina.

El lunar por el que se vio desempeñado su trabajo en la Alcaldía, fue el recordado escándalo de la ‘manguala amarilla’, cuando se le acusaba de haber regalado a los concejales de la época algunos cupos de taxis para que apoyaran los proyectos que presentaba al cabildo, encarte que logró aclarar ante las autoridades en 1998, pese a hacer estado varias semanas en detención domiciliaria en su casa del sector de Calambeo.

Por: Juan Felipe Solano V.
juanfelipe1990@yahoo.com

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