Definitivamente, en esa gran masa de colombianos está la diferencia para ganar la presidencia de Colombia. En campañas pasadas era el centavo para el peso que necesitaban los de las orillas extremas. En la actualidad me atrevo a decir que será más peso que centavo.
En 2018 fueron los del centro los que empujaron al neófito Iván Duque y lo hicieron presidente por el miedo al cuento del “castrochavismo”. También, fueron los mismos que en 2022 de manera timorata le dieron el espaldarazo al Pacto Histórico, buscando el famoso cambio. El petrismo lo sabe y entiende que esos votos están embolatados en la actualidad.
Son de centro, aquellos que no comen cuento del sectarismo de una derecha obsoleta que habla de “sanas costumbres” mientras con sus actos muestran que muchos, son unos fariseos de doble moral. También, lo son, aquellos que saben que el comunismo lo único que ha traído es ruina a las naciones que lo promueven.
Son de centro, aquellos que los bodegueros califican de “tibios” o “uribistas camuflados”, cuando le critican al Presidente. Los mismos, que reciben madrazos, improperios y demás ignominias por parte de la “gente de bien” que los culpa por llevar a un exguerrillero al poder.
Vuelven los tibios a cobrar importancia. El golpeado “uribismo” con su líder condenado la semana pasada, los necesita más que nunca. El “petrismo” sabe que miles que se subieron al bus, en la actualidad se bajaron y están sin rumbo.
No los cautivará el Lázaro que algunos pretenden que salga del hospital. Tampoco, aquella que parece una orate y que su campaña está dedicada a desprestigiar a Petro. No creo que muchos terminen en el progresismo que empieza a tomar distancia de su confundido líder.
Tampoco estoy diciendo que Colombia necesita al que viene de ver ballenas jorobadas. La realidad es que el camino es incierto. El centro está defraudado de Petro pero es muy poco probable que esto lo lleve a apoyar a quien parezca subalterno del Innombrable.
El centro está “mamado” de la polarización y necesita con urgencia de alguien que no vea el país a blanco y negro. La gama de colores es muy amplia y la política debe ser dinámica por el bien de la democracia. Ojalá aparezca.
Por: Andrés Leonardo Cabrera Godoy
Editor General.
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