Cuando Adriana Matiz llegó a la Gobernación del Tolima en enero de 2024, asumió el compromiso de convertir la infraestructura, la seguridad, la salud y el desarrollo rural en los principales ejes de su administración. A poco más de la mitad de su mandato, el balance muestra avances importantes en ejecución presupuestal y en el inicio de múltiples proyectos, pero también revela desafíos que podrían marcar el éxito o el fracaso de su gobierno.
La propia mandataria ha señalado que la ejecución del Plan de Desarrollo supera el 60 % y que actualmente se desarrollan inversiones superiores a $1,2 billones en obras de infraestructura y hábitat. Sin embargo, varias de las iniciativas más esperadas por los tolimenses siguen sin consolidarse o dependen de decisiones del Gobierno Nacional.
La infraestructura vial sigue siendo la mayor deuda
Uno de los principales desafíos continúa siendo la conectividad vial del departamento.
Aunque la Gobernación ha destinado importantes recursos para pavimentación y mejoramiento de corredores secundarios, las grandes obras estratégicas permanecen estancadas por falta de financiación nacional o por demoras en los procesos administrativos.
Entre ellas sobresalen:
- La terminación del corredor Coyaima–Ataco–Planadas.
- El mejoramiento de la vía Guayabo–Roncesvalles.
- La intervención del corredor San Antonio–Rovira.
- El desarrollo de la conexión Palmira–Florida–Neiva.
- La consolidación de la vía Ibagué–Cajamarca como corredor estratégico.
La propia gobernadora ha cuestionado que estos proyectos fueron incluidos en el Plan Nacional de Desarrollo, pero no cuentan con recursos suficientes para avanzar.
El Triángulo del Tolima continúa esperando
Otro de los proyectos emblemáticos es el Distrito de Riego Triángulo del Tolima.
Considerado una de las iniciativas agrícolas más importantes del país, su culminación continúa siendo una asignatura pendiente después de varios gobiernos nacionales.
Matiz ha reiterado que esta obra no puede seguir convirtiéndose en un «elefante blanco» y ha solicitado al Gobierno Nacional garantizar los recursos para culminarla, al considerar que es indispensable para fortalecer la productividad agrícola del sur del departamento.
Hospitales: la presión por cumplir
El fortalecimiento de la red hospitalaria también hace parte de las prioridades.
La construcción del nuevo Hospital San Juan Bautista de Chaparral y el Hospital María Inmaculada de Rioblanco representan dos de las apuestas más ambiciosas en salud.
Aunque ambos proyectos presentan avances, su culminación será determinante para evaluar la capacidad de ejecución del gobierno departamental, especialmente porque fueron anunciados como obras prioritarias desde el primer año de administración.
Seguridad: un reto permanente
El sur del Tolima continúa siendo una de las mayores preocupaciones.
Los problemas de orden público derivados de la presencia de grupos armados ilegales siguen condicionando la ejecución de obras y limitando la inversión privada en municipios como Planadas, Rioblanco y Ataco.
La administración departamental ha insistido en que el fortalecimiento de la Fuerza Pública y la articulación con el Gobierno Nacional son indispensables para consolidar la seguridad en estas zonas.
La apuesta por Ibagué
Gran parte de las inversiones departamentales también se concentran en la capital.
Entre las principales obras figuran:
- El corredor vial de El Salado.
- Pavimentación de vías urbanas.
- Proyectos de hábitat.
- Intervenciones para mejorar la movilidad.
La ejecución oportuna de estas iniciativas será determinante para la percepción ciudadana sobre la gestión de la Gobernación, especialmente por el impacto directo que tienen sobre la población de Ibagué.
El desafío político
Más allá de las obras físicas, Adriana Matiz enfrenta un reto político complejo: lograr que los grandes proyectos del Tolima obtengan respaldo financiero del Gobierno Nacional.
En varias oportunidades la mandataria ha manifestado que el departamento ha visto retrasadas iniciativas estratégicas por falta de recursos y ha pedido que el próximo Plan Nacional de Desarrollo priorice proyectos técnicamente estructurados y con financiación garantizada, evitando nuevas promesas sin ejecución.
Lo que está en juego
Si logra concluir las principales obras hospitalarias, acelerar la infraestructura vial y consolidar proyectos de desarrollo regional, podría cerrar su administración con uno de los planes de inversión más ambiciosos de los últimos años.
Pero si las obras estratégicas continúan dependiendo de decisiones externas o sufren nuevos retrasos, el balance final estará marcado por proyectos iniciados, pero no terminados.
La gobernadora ha insistido en que el Tolima necesita menos anuncios y más ejecuciones. Ahora, el desafío consiste en convertir esa premisa en resultados tangibles antes de concluir su mandato.
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