Nadie lo conoce

Cristián Gutiérrez

Cristián Gutiérrez

La captura de un afiliado de Cambio Radical, acusado de perversiones sexuales con menores, destapa escándalo sin precedentes en Ibagué.

Ahora nadie conoce en Ibagué a Cristian Gutiérrez Castañeda. Ya no era columnista de RCN (así se presentaba en perfiles de internet), ni de portales web, ni buscaba votos en el sector juvenil (la debilidad manifiesta del personaje). Tampoco se le ubicaba alzándole la voz al gobernador Delgado, en un comité de seguimiento electoral, en las elecciones a Congreso de marzo.

Aunque eso de alzarle la voz a tirios y troyanos le gustaba al gordo Correa, quien lo dejaba despotricar los lunes en su radio periódico, en una destemplada columna con gritos altisonantes y desproporcionados.

En el movimiento Cambio Radical, tampoco lo conocen ya. Y eso que venía trabajando con Emilio y Rosmery Martínez, desde hace al menos siete años. En 2007, Cristian Gutiérrez sirvió para rellenar la lista del partido, en el renglón de la Asamblea del Tolima. Sacó poco más de 500 votos.

Pero pese al fracaso electoral, y su debilidad por los menores de edad de su mismo sexo (según la Fiscalía), y que ahora lo tiene en la picota pública, Emilio Martínez, lo convirtió en su consentido. Gutiérrez, tenía computadores de última generación y lugar privilegiado en la sede de Cambio Radical en Ibagué. También, según refiere una dirigente política de Ibagué, acompañaba a Emilio Martínez a correrías y a conseguir candidatas para rellenar la lista a la Cámara que finalmente no consiguió retener, pues le apostó todo a Juan Carlos Tamayo, que terminó quemándose el nueve de marzo.

Fuentes consultadas también ubican a Cristian Gutiérrez, desarrollando actividades académicas y laborales en el Instituto Tolimense de Formación Técnica Profesional, Itfip, de Espinal, un conocido fortín burocrático manejado desde hace años por la casa Martínez Rosales.

Emilio y Rosmery, guardan silencio. No se han pronunciado, ni a través de un comunicado. Quizá el que termine rompiendo el silencio sobre sus antiguos jefes o sus propias andanzas, pueda ser el mismo Gutiérrez, para sorpresa y perplejidad de muchos que le consideraban un inocente parlanchín con demasiada suerte.

Ahora, que la moneda de la vida le ha mostrado su reverso a Gutiérrez, nadie lo conoce. Pareciera que contrajo alguna enfermedad contagiosa como para acercársele o seguirlo tratando. Nadie niega que las acusaciones que ha erigido la Fiscalía en su contra, son delicadas, ni más ni menos que un reiterado abuso sexual a menores de edad, agravado con amenazas y chantaje. Pero su caso también refleja la debilidad de la condición humana, de mirar para otro lado, de dar la espalda, de ningunear, o en términos coloquiales de “al caído, caerle”. (Vea los cargos contra Cristian Gutiérrez).