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¿Quién será el nuevo flautista de Hamelín en Colombia?

Existe una leyenda alemana que relata la historia de un músico que con su flauta logró eliminar la infestación de ratas del pueblo de Hamelín.  Al no recibir su paga, juró vengarse e hizo lo propio pero con 130 niños que desaparecieron para siempre.

Este cuento de los hermanos Grimm fue utilizado como metáfora por el vocalista del grupo de thrash metal Megadeth, quien escribió la famosa canción: “Symphony of Destruction”  (Sinfonía de la destrucción). Difícilmente exista un tema musical que describa  mejor la suciedad e hipocresía de la política.

La canción es una crítica social sobre cómo el poder corrompe a las personas. A la vez muestra que, en una sociedad enferma, emergen líderes patológicos que conducen a las masas a su propia destrucción.

El tema inicia con la siguiente traducción de su primera estrofa: Tomas un hombre mortal y lo pones en control, míralo convertirse en un dios, mira rodar la cabeza de la gente”. El mensaje es enigmático: ¿quién o qué controla a estos líderes? ¿El sistema? ¿Algún ente oculto? Un misterio.

El video oficial muestra cómo este líder político, una vez elegido, se olvidó de sus promesas de campaña y empezó a trabajar para el Sistema. En una escena se le ve reunido con un alto líder eclesiástico, un gran empresario, y un general. Al final, parecen ser ellos mismos quienes determinan su asesinato.

(Enlace para ver el vídeo en YouTube https://www.youtube.com/watch?v=vfpgpf6QVnI&list=RDvfpgpf6QVnI&start_radio=1)

Los hombres mueren, pero las instituciones permanecen. El político caduca, no obstante, el sistema prevalece. Así funciona el Leviatán descrito por el filósofo, Thomas Hobbes. No habían terminado las exequias de Miguel Uribe cuando, como buitres, ya se repartían sus despojos.

Hace  cerca de 25 años (no pretendo ir tan atrás)  el sistema nos vendió a un Mesías, que supuestamente nos salvaría de las garras de las Farc. Un cuarto de siglo después, trabajan arduamente para definir cuál será el próximo “flautista”  que nos saque de la cloaca política, que parece sempiterna.

El futuro es incierto. El colombiano deberá elegir entre la continuidad de ciertos cantos de sirena del modelo progresista o dejarse seducir por la melodía del nuevo flautista y marchar tras su música.

Como dice el coro de la canción: “Al igual que el flautista de Hamelín, llevó ratas a través de las calles, bailamos como marionetas, balanceándonos con la Sinfonía de la  Destrucción”. 

Al final de la pieza, y de manera casi apocalíptica se anuncia la llegada del “hombre pacífico desde lo alto”. Seguramente, el autor alude al Día de  la Siega,  cuando  la maleza será separada del trigo.

Por ahora,  la pregunta parece inevitable: ¿Quién será el nuevo flautista de Hamelín en Colombia?

 

Por: Andrés Leonardo Cabrera Godoy

Editor General

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