Las mañas siguen igual: la corrupción, el clientelismo, el abuso de autoridad, etc. Lo que sí cambió, fueron los personajes que las materializan. Quedaron huérfanos de poder algunos burócratas de derecha y ahora el control lo tienen burócratas de izquierda.
La ira de los partidos tradicionales, es que se estén comiendo el erario que les pertenecía por derecho propio y por linaje. La excusa de los del cambio, es que hay mañas enquistadas y ellos apenas llegaron. Cinismo a flor de piel por ambos lados.
En la mitad quedan los tibios (así los califican). Aquellos que se cuestionan con impotencia: ¿Cuándo llegará un gobierno decente a manejar los hilos de este país? Parece una triste utopía.
Luis Alberto Arango escribió una columna para Cambio titulada “La república de Juliana” (comparto el enlace https://cambiocolombia.com/puntos-de-vista/la-republica-de-juliana) . En ella se evidencia el poder que tiene una joven Juliana Guerrero de apenas 22 años, que no es profesional pero, sí anda en aeronaves del Estado como si fueran taxis.
Guerrero, pertenece al Ministerio del Interior (el de Benedetti) y al parecer viajó a una misión personal a Aguachica para solucionar el tema de la continuidad del rector de una Universidad que maneja 170 mil millones de pesos anuales. Su sola movilización aérea le costó al Estado cerca de 130 millones de pesos.
¿Cómo creerle a un gobierno que auspicia semejantes despropósitos mientras a su vez ataca el bolsillo de los colombianos? Aunque parezca inverosímil, la joven tiene Sisbén. Una locura.
La situación es más que delicada para los electores que se debaten entre premiar el nuevo SIDA o retornar al cáncer tradicional. Mientras tanto, algunos siguen esperando que aparezca una alternativa que los saque de esta polarización extrema y nociva.
Por supuesto, este salvador no saldrá de ninguna clínica. De hecho, no lo reconozco a la fecha. Amanecerá y veremos.
Por: Andrés Leonardo Cabrera Godoy
Editor General.
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