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Imagen: tomada de redes sociales.

¿Fiestas en medio de la tragedia? La polémica que sacude a los alcaldes del Tolima tras el terremoto

La polémica encendió las opiniones a favor y en contra.

El terremoto de magnitud 7,4 que estremeció a Colombia el pasado 10 de agosto puso al Tolima frente a una emergencia que, aunque no dejó víctimas mortales reportadas inicialmente en el departamento, sí produjo daños en viviendas, vías, iglesias e instituciones educativas. La Gobernación informó que 28 municipios registraron afectaciones y, pocos días después, estableció que 336 sedes educativas presentaban algún tipo de daño.

En ese contexto, una pregunta comenzó a instalarse en las calles y en las redes sociales: ¿era el momento de continuar con las fiestas programadas en algunos municipios del departamento o los alcaldes debieron suspenderlas como gesto de solidaridad y prioridad frente a la emergencia?

La discusión no es menor. Tampoco admite una respuesta sencilla.

Una tragedia que ocurrió en plena temporada de fiestas

El calendario de agosto ya estaba prácticamente definido cuando ocurrió el sismo. Municipios y corregimientos tenían contrataciones, artistas, logística, comerciantes y actividades programadas con meses de anticipación.

En El Espinal, por ejemplo, la Alcaldía había adelantado trámites para contratar servicios artísticos, culturales, técnicos y logísticos destinados a las Fiestas del Retorno de Chicoral. La propia administración municipal registra estas celebraciones como una tradición de agosto que incluye actividades culturales, reinado, corralejas, pólvora y tablados.

Pero el terremoto cambió el contexto.

Mientras en algunos lugares se preparaban escenarios para conciertos, en otros municipios del Tolima se realizaban evaluaciones de daños y se activaban organismos de gestión del riesgo. La Gobernación reportó afectaciones en 28 municipios y posteriormente señaló que 18 sedes educativas requerían intervención antes de poder recibir nuevamente estudiantes.

Por eso, la controversia no gira únicamente alrededor de si una fiesta puede realizarse legalmente. La verdadera discusión es si resulta social y políticamente apropiado mantener una celebración masiva cuando todavía existen comunidades enfrentando las consecuencias de una tragedia.

El caso de Coello: cuando la fiesta se convierte en símbolo

Uno de los episodios que más alimentó la controversia ocurrió en Coello.

Medios de comunicación reportaron la circulación de un video en el que aparece un vehículo del Cuerpo de Bomberos utilizado para lanzar agua durante las fiestas. El alcalde Santiago Herrera afirmó que nunca autorizó que el vehículo fuera utilizado de esa manera y aseguró que el episodio sería objeto de verificación e investigación. Según explicó, el automotor debía estar disponible para atender emergencias y suministrar agua.

El episodio adquirió especial sensibilidad porque el departamento atravesaba, además del impacto del terremoto, una compleja situación por incendios forestales en diferentes municipios.

Así, una imagen aparentemente anecdótica terminó representando para muchos ciudadanos una pregunta mucho más profunda: ¿qué mensaje transmiten las autoridades cuando los recursos destinados a la atención de emergencias aparecen vinculados a una celebración?

El alcalde tiene derecho a explicar las circunstancias y a defender su actuación. Y sería irresponsable convertir un video en una condena definitiva sin establecer qué ocurrió realmente.

Pero también sería ingenuo desconocer el efecto simbólico de las decisiones públicas en medio de una emergencia.

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