El 76 por ciento de los productores de café lo hacen a menor escala y son familias que tienen entre una y dos hectáreas. Los clasificados como empresarios del café son apenas el cuatro por ciento de toda la producción y no llegan a 260 personas que cuentan con más de diez hectáreas cultivadas.
“El café es intensivo en mano de obra y con la formalización laboral no alcanza para pagar todos los gastos”: dijo Gilberto Monroy Director Ejecutivo del Comité de Cafeteros del Tolima. Agregó, que esto obliga a que los propios campesinos generen su mano de obra y que tengan muchas necesidades básicas insatisfechas.
El directivo agregó que el café es un cultivo a largo plazo por lo que un árbol puede durar en etapa productiva hasta 25 años. Eso permite que los cafeteros tengan arraigo por su tierra y hasta se convierta en un modelo de paz.
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