Encierro
Imagen de referencia.

Nos volvieron a encerrar

Luis Carlos Rojas García
Luis Carlos Rojas García

Bastó con un pequeño comentario para que el pueblo, condicionado como ya es costumbre, se encerrara.

Sí, esta vez no hubo necesidad de amenazar con enviar a la Policía de casa en casa a verificar la cantidad de personas que se reunirían en noche buena o fin de año. El experimento, ahora ha sido el más efectivo de todos los tiempos.

Para los que todavía no han podido entender sobre el experimento, pues es muy fácil:

En la primera temporada de esta película apocalíptica, a la gente la encerraron a la fuerza, mejor dicho, le pusieron la cadena al elefante desde pequeño y llegó a grande y, aunque tiene toda la fuerza para romperla, no la va a romper.

Lo mismo ocurrió con la población mundial. Primero hicieron sonar la campana y les dieron la comida, ahora hacen sonar la campana y el plato está vacío, pero, las ganas de salivar continúan.

Por supuesto, no estamos hablando, como ya lo he dicho antes, de una teoría de conspiración, no; sin embargo, es muy evidente que el poder que se adquirió por parte de los siempre es extremadamente grande ya que no tienen ni siquiera la necesidad de sacar una ley para que las personas se encierren, ellos lo hacen solitos.

“Confunde y reinarás” dice la frase aquella y justo ahora que el pueblo había alcanzado romper las distancias, ahora que el poder de convocatoria del pueblo estaba con un solo clic, volvemos a estar como en aquellos días en donde el rey y la reina ejercían su santa voluntad sobre los borregos mansos y humildes que temían a su Majestad, a los suyos y a las brujas que se llevaban a los niños sin bautizar.

Nos volvieron a encerrar, pero, esta vez el encierro es netamente mental; nos volvieron a reprogramar el cerebro para que le demos propiedades demoniacas a una gripa que, hace muchos años se pudo superar.

Nos encerraron y difícilmente vamos a poder ver la luz del sol porque ahora la cosa está mucho más fácil de controlar.

¿Quién va a querer salir a machar o protestar si la muerte cambia de nombre cada vez que a ellos se les antoje?

¿Quién va a querer levantar su voz si con el tapabocas le han sabido callar?

El experimento, el último experimento que va de la mano de cifras que distan de la realidad, ha sido todo un éxito. Así que no se nos haga extraño que en el nuevo año tengamos más de lo mismo, reforzado y con más ganas de experimentar.

Por: Luis Carlos Rojas García, escritor.

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