El exgobernador y exsenador dejó un mensaje que fue interpretado como la antesala de una nueva candidatura. Sectores del conservatismo ya comenzaron a cerrar filas alrededor de su eventual regreso al Palacio del Mango.
El ajedrez político del Tolima comenzó a moverse con mayor intensidad de cara a las elecciones territoriales de 2027. El protagonista de las últimas horas es Óscar Barreto Quiroga, dirigente conservador, exsenador y dos veces gobernador del departamento, cuyo nombre volvió al centro de la discusión por una eventual tercera aspiración al máximo cargo político de los tolimenses.
Aunque durante buena parte de 2026 Barreto había evitado confirmar de manera directa una nueva candidatura, sus recientes declaraciones y mensajes públicos cambiaron el tono del debate. En una publicación difundida esta semana, el dirigente sostuvo que trabajará durante los próximos cuatro años en una estrategia orientada a recuperar el territorio y devolver a los tolimenses la seguridad, la tranquilidad y la libertad.
El mensaje no contiene, literalmente, una inscripción de candidatura. Sin embargo, en los círculos políticos regionales fue leído como una señal inequívoca de que Barreto estaría dispuesto a volver a disputar la Gobernación del Tolima. Medios locales incluso han presentado el pronunciamiento como la confirmación de su intención de buscar un tercer mandato.
Del “por ahora no” a una nueva señal política
La posibilidad no surgió de la nada. En abril pasado, cuando todavía ejercía como senador, Barreto había dejado abierta la posibilidad de aspirar nuevamente a la Gobernación, a la Alcaldía de Ibagué o, incluso, de limitarse a respaldar a otro candidato.
En aquella oportunidad manifestó que recorrería el departamento y que posteriormente definiría su futuro político, dejando la decisión en manos de lo que expresaran los tolimenses. Meses después, el escenario parece haber evolucionado.
La inseguridad y el deterioro del orden público, especialmente en algunas zonas del sur del departamento, aparecen ahora como uno de los principales argumentos alrededor de los cuales Barreto estaría construyendo su eventual discurso de regreso. En su reciente pronunciamiento reconoció la labor de la gobernadora Adriana Magali Matiz frente a la situación de seguridad y planteó la necesidad de trabajar durante los próximos cuatro años para recuperar el control territorial.
El barretismo empieza a alinearse
La posibilidad de una candidatura de Barreto también ha provocado movimientos dentro del Partido Conservador.
En julio, el exgobernador Ricardo Orozco Valero y el diputado Giovanny Molina manifestaron su disposición a respaldar una eventual decisión de Barreto de regresar a la Gobernación. Orozco fue particularmente explícito al señalar que la definición sobre quién representará al denominado barretismo será tomada por su jefe político y que tanto él como Molina acatarían esa decisión.
La señal resulta políticamente relevante porque tanto Orozco como Molina aparecían entre los nombres que podían competir por la candidatura conservadora. La eventual decisión de Barreto, por tanto, no solamente determinaría su propio futuro, sino que podría reorganizar las aspiraciones de varios dirigentes de su sector.
A ese grupo se suma Fernando Borja, exsecretario de Desarrollo Agropecuario del Tolima, cuya eventual candidatura ha generado expectativa y podría convertirse en un factor de tensión dentro del conservatismo. Su nombre ha sido relacionado con sectores cercanos a la actual gobernadora Adriana Magali Matiz.
Una eventual batalla dentro del conservatismo
El regreso de Barreto también plantea una pregunta sobre el futuro de la coalición política que llevó a Matiz a la Gobernación en 2023.
Matiz llegó al cargo con el respaldo del barretismo, pero durante la actual administración se ha hecho cada vez más visible una estructura política propia alrededor de la mandataria. Para algunos sectores, la eventual candidatura de Barreto podría convertirse en el punto de partida de una nueva disputa por el control político del departamento.
La situación podría generar una competencia interna de alto calibre: por un lado, el liderazgo de Barreto, que durante años ha tenido una fuerte influencia sobre el conservatismo regional; por otro, nuevos sectores que buscan consolidar su propia estructura política y llegar con candidato propio a las elecciones de 2027.
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