La primera vuelta presidencial dejó un dato que desde ya concentra la atención de campañas, analistas y estrategas políticos: el destino de los votos de los candidatos que quedaron por fuera de la contienda.
Paloma Valencia obtuvo más de 1,63 millones de votos; Sergio Fajardo superó el millón de sufragios; y Claudia López alcanzó poco más de 220 mil respaldos. En conjunto, estos tres sectores reúnen cerca de 2,75 millones de votos que podrían resultar determinantes en la segunda vuelta presidencial.
Si bien Abelardo de la Espriella logró imponerse sobre Iván Cepeda en la primera vuelta por una diferencia cercana a los 650 mil votos, el margen no parece suficiente para dar por definida la elección. Por el contrario, la disputa por conquistar a los electores de los candidatos eliminados será una de las claves de la campaña que comienza.
Para muchos analistas, la carrera hacia la Casa de Nariño sigue completamente abierta. En política, las matemáticas rara vez son exactas y el viejo adagio de que «dos más dos no siempre suman cuatro» cobra especial vigencia. No todos los votantes siguen las directrices de sus dirigentes y muchos terminan tomando decisiones distintas a las esperadas en la segunda vuelta.
Además, una parte importante de esos electores se identifica con posiciones de centro o moderadas, por lo que habrá que observar cuál de los dos finalistas logra transmitir mayores garantías, generar confianza y atraer a quienes no se sienten representados por los discursos más radicales.
A ello se suma otro factor decisivo: la abstención. Los millones de colombianos que no participaron en la primera vuelta también podrían inclinar la balanza en una elección que promete definirse voto a voto.
La pregunta queda abierta: ¿hacia dónde cree usted que se moverán esos votos y quién terminará ganando la Presidencia de la República?
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