La intimidación escolar, o bullying, ocurre cuando una niña, niño o adolescente es agredido de manera repetida, intencional y con un desequilibrio de poder. Puede incluir burlas, exclusión, golpes o amenazas. En el caso del ciberacoso, estas agresiones se trasladan a Internet, donde el daño se amplifica porque el contenido puede difundirse de forma rápida y masiva.
En Colombia, los reportes de convivencia escolar muestran que la intimidación y el ciberacoso son problemas frecuentes que afectan la salud mental, la seguridad y el aprendizaje. Por eso, familias y colegios deben actuar de manera coordinada para prevenir, identificar y manejar estas situaciones.
¿Qué podemos hacer como madres, padres y cuidadores?
Las familias cumplen un rol central en la prevención. Algunas acciones que puede hacer en familia son:
1. Reconocer señales de alerta como cambios de ánimo, miedo a ir al colegio, dolores físicos sin explicación o aislamiento social que pueden indicar que pueden estar siendo víctima de intimidación o acoso en línea.
2. Crear un ambiente en casa donde se pueda, hablar con confianza. Evite minimizar lo que sienten o responder con regaños. Su primera reacción debe ser de apoyo.
3. Explicar a niñas, niños y adolescentes la diferencia entre una pelea ocasional y la intimidación escolar, que implica repetición, intención de dañar y un desequilibrio de poder.
4. Estar presente en el uso de redes sociales, juegos y chats en el hogar. Establezca horarios y normas claras, y converse sobre cómo actuar si reciben mensajes ofensivos o humillantes.
5. Enseñar a pedir ayuda a un adulto de confianza siempre en lugar de responder con violencia. Dígales que no están solos y que merecen respeto.
6. Fomentar la empatía y el respeto. Converse sobre cómo se sienten las personas al ser humilladas o agredidas. Anime a ponerse en el lugar del otro y rechazar comportamientos que lastiman.
7. Reconocer logros y esfuerzos. Niñas, niños y adolescentes con una autoestima fuerte están mejor preparados para enfrentar situaciones difíciles.
8. Enseñar a expresar sus emociones, a negociar y a buscar soluciones pacíficas. Estas son herramientas que les servirán en la escuela y en la vida diaria para resolver conflictos de forma asertiva.
9. Mantener contacto con la escuela es clave, conozca los protocolos de atención y acuda a los docentes o directivos si identifica un caso. La alianza entre familia y colegio es la mejor estrategia.
10. Dar ejemplo en casa resolviendo los desacuerdos con respeto, sin insultos ni agresiones, muestre a niñas, niños y adolescentes cómo se construyen relaciones sanas.
11. Hablar sobre el rol de los testigos, explique que quedarse callado puede reforzar la intimidación. Motívelos a apoyar a sus compañeros y a reportar lo que vean.
12. Evitar animar a “devolver el golpe”, esto solo aumenta el problema. Lo que realmente protege es pedir ayuda y activar las rutas de atención.
13. Empoderar a niñas, niños y adolescentes para responder asertivamente, fomentar la seguridad en sí mismos y el uso de frases claras y respetuosas les permite enfrentar estas experiencias sin sentirse culpables ni indefensos.
Además de estas acciones, reportar siempre es una herramienta útil para seguir construyendo ambientes más seguros y respetuosos. Si conoce o identifica un caso de intimidación escolar o ciberacoso, recuerde que puede reportarlo en www.teprotejocolombia.org o a través de la aplicación Te Protejo y Te Protejo sin conexión para lugares de baja conectividad.
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