La adolescencia es una etapa de cambios acelerados donde el cuerpo necesita energía y nutrientes de calidad para desarrollarse. Sin embargo, hoy niñas, niños y adolescentes viven en un mundo hiperconectado donde la publicidad y la presión de grupo influyen en la forma en la que se alimentan.
¿Qué dicen las cifras?
En Colombia, el consumo de comida chatarra por adolescentes es preocupante.
- 8 de cada 10 consumen productos de paquete.
- 1 de cada 10 consume la cantidad de frutas y verduras recomendadas.
(Fuente: ENSIN, 2015).
¿Qué podemos hacer desde casa?
Como madres, padres y cuidadores debemos acompañar las decisiones. Compartimos cinco herramientas para aplicar en el hogar:
1. Involúcralos en las decisiones
No decidas todo por ellos. Vayan juntos a hacer mercado, preparen recetas en familia o definan entre todos el menú del fin de semana. Esto les enseña a relacionarse con la comida real y les da autonomía.
2. Usen el etiquetado frontal de advertencia
Los sellos u octágonos negros nos ayudan a tomar mejores decisiones al momento de alimentarnos. Prioriza alimentos sin sellos.
3. Identifica las «banderas rojas»
Es normal que los horarios de alimentación varíen, pero saltarse comidas principales de forma recurrente es una señal de alerta. También debe preocuparnos el interés excesivo por el peso o el deseo de utilizar productos y medicamentos para adelgazar sin supervisión médica.
4. Cuestionen juntos la publicidad
Enséñales que lo que ven en redes sociales no siempre es real. Muchos influenciadores promocionan productos porque les pagan, suelen usar filtros en sus contenidos o incluso inteligencia artificial, que crea cuerpos y apariencias imposibles de alcanzar.
5. El ejemplo empieza por ti
Como madres, padres y cuidadores, somos el principal referente. Respetar nuestro propio cuerpo y disfrutar de una alimentación sana en familia es la mejor lección.
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