A poco más de la mitad de su mandato, la alcaldesa de Ibagué, Johana Aranda, entra en una etapa decisiva de su administración. Tras un primer periodo enfocado en estabilizar las finanzas municipales, poner en marcha el Plan de Desarrollo y avanzar en proyectos heredados y nuevos, el reto ahora es convertir los anuncios en obras terminadas y resultados visibles para los ciudadanos.
La mandataria ha defendido que su gobierno avanza en programas de infraestructura, recuperación vial, vivienda, agua potable y modernización urbana. Sin embargo, la ciudadanía sigue esperando la culminación de proyectos estratégicos que durante años han sido considerados prioritarios para el desarrollo de la capital tolimense.
La movilidad continúa siendo el mayor desafío
La movilidad sigue encabezando la lista de preocupaciones de los ibaguereños.
Aunque la Alcaldía ha impulsado programas como Ibagué Pavimentada y la Ambulancia Vial, con intervenciones en decenas de barrios y corredores urbanos, aún quedan importantes sectores con deterioro en la malla vial y problemas de conectividad. Entre las obras de mayor expectativa se encuentran la consolidación de la conexión de la calle 103, nuevas intervenciones sobre avenidas principales y la recuperación de vías en sectores periféricos.
A ello se suma la necesidad de avanzar en la implementación del Sistema Estratégico de Transporte Público (SETP), un proyecto que acumula retrasos desde hace varios años y cuya ejecución requiere coordinación con el Gobierno Nacional.
El puente de la calle 60: una deuda con la ciudad
Uno de los mayores retos administrativos continúa siendo el fallido proyecto del puente de la calle 60.
La actual administración decidió liquidar el contrato que apenas registraba un bajo porcentaje de ejecución y había generado millonarios sobrecostos y retrasos. Ahora el desafío consiste en estructurar un nuevo proceso contractual que permita culminar una obra considerada fundamental para mejorar la movilidad del norte de Ibagué.
La reconstrucción de la confianza ciudadana dependerá, en buena medida, de que este proyecto finalmente pueda hacerse realidad.
Consolidar el segundo acueducto
Uno de los logros más destacados del actual gobierno ha sido la entrada en operación del Segundo Acueducto de Ibagué, una obra esperada durante décadas que amplió el suministro de agua potable, especialmente para el sur de la ciudad.
No obstante, el desafío ahora consiste en consolidar toda la infraestructura complementaria, ampliar la cobertura hacia nuevos sectores urbanos y rurales y garantizar la estabilidad del servicio frente al crecimiento de la ciudad.
Vivienda y desarrollo urbano
Otro de los compromisos pendientes es la ejecución de programas de vivienda y renovación urbana.
La administración ha planteado iniciativas como «Mi Casa es una Nota», además de proyectos para fortalecer el desarrollo urbano y atraer inversión privada. Sin embargo, la materialización de estas propuestas dependerá de la consecución de recursos y de alianzas con el Gobierno Nacional y el sector constructor.
Seguridad: un reto permanente
La percepción de inseguridad continúa siendo una de las principales preocupaciones de los ciudadanos.
Aunque la Alcaldía ha anunciado inversiones en tecnología, videovigilancia y fortalecimiento institucional, persisten desafíos relacionados con el hurto, la convivencia ciudadana y el control de estructuras dedicadas al microtráfico.
La administración ha señalado que uno de sus objetivos es reforzar las capacidades operativas de la Policía Metropolitana y ampliar el uso de herramientas tecnológicas para la prevención del delito.
Infraestructura para una ciudad competitiva
El gobierno municipal también busca sacar adelante proyectos que trascienden el periodo administrativo.
Entre ellos figuran la internacionalización del Aeropuerto Perales, la creación de una central de abastos, la promoción de zonas francas, nuevas inversiones en saneamiento básico y proyectos orientados a fortalecer la competitividad económica de la ciudad. Varios de estos requieren apoyo financiero y técnico del Gobierno Nacional y de otras entidades.
El reto político
Además de ejecutar obras, Johana Aranda enfrenta el desafío de mantener la gobernabilidad y conseguir recursos externos para financiar proyectos estratégicos.
La administración ha intensificado la gestión ante el Gobierno Nacional y el Congreso con el propósito de asegurar inversiones para infraestructura, movilidad, vivienda y servicios públicos, consciente de que muchas de las iniciativas de mayor impacto exceden la capacidad financiera del municipio.
Lo que está en juego
La culminación del puente de la calle 60, el avance del Sistema Estratégico de Transporte Público, la recuperación de la malla vial, la consolidación del segundo acueducto y la ejecución de proyectos de desarrollo urbano serán algunos de los indicadores con los que la ciudadanía evaluará su administración.
Más allá de los anuncios y las metas del Plan de Desarrollo, el principal desafío será traducir las inversiones en obras terminadas y beneficios tangibles para una ciudad que, desde hace varios años, reclama soluciones definitivas a problemas históricos de movilidad, infraestructura y competitividad.
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