Colombia
Imagen: Caracol Radio.

Completamos 212 años celebrando la utopía de la Independencia

Después de más de dos años de pandemia se anuncia con bombos y platillos que volverán los desfiles de celebración de la Independencia del 20 de Julio de 1810. Los amantes de la mística castrense, los nacionalistas, los conservadores se llenarán de euforia con tan magno evento. Por otro lado, estamos nosotros los que con lectura, investigación y sensatez nos convertimos para muchos en apátridas al no tener reparo alguno en decir que hay muy poco por celebrar.

Es claro que al escudriñar la historia nos encontramos con verdades que incomodan a muchos “patriotas” dado que existen argumentos de sobra para calificar lo sucedido en tan loable fecha como un embeleco disfrazado de libertad. Los criollos de la época fraguaron un plan con el objetivo de nombrar una Junta de Gobierno, reasumiendo el poder en nombre del rey legítimo  Fernando VII (Monarca de España) quien se encontraba cautivo por culpa de Napoleón.

Es simple, se creó un contubernio, con el que se firmó el «Acta de la Revolución y la Junta Suprema de Gobierno”. El centralista, José María Carbonell, destapó la «farsa» y como consecuencia pasó un tiempo en prisión, enviado por sus propios “aliados” revolucionarios. Años después, serían los Chapetones, los que lo ahorcaron y posteriormente prendieron fuego sobre su cuerpo. Algunos pérfidos criollos, mientras tanto, siguieron siendo fieles a Fernando VII, a cambio de burocracia.

Aunque es una fecha significativa por lo acontencido, es prudente preguntarse: ¿Sobre quién nos independizamos? El registro fidedigno nos dice que fue Cartagena el 11 de noviembre de 1811 el primer territorio colombiano en declarar su independencia. Por su parte, Cundinamarca hizo lo propio hasta el 16 de julio de 1813. No obstante, hasta ahí esa independencia lo único que buscaba era que a los hijos de españoles nacidos en América se les reconociera sus derechos de poder.

La élite criolla, influenciada por la Revolución Francesa, la independencia de Estados Unidos con Washington y compañía, las ideas de Rousseau y la declaración de los Derechos del Hombre, encontró el insumo perfecto para la rebelión. Por su parte los: indígenas, negros y mestizos, tuvieron que esperar y luchar por mucho tiempo más, para ganar sus derechos. De hecho, la lucha continúa. Así que con el antiquísimo cuento del » Florero de Lorente «, no cambió nada en absoluto frente a la realidad de los oprimidos.

Con la restitución del poder del Rey de España llegaría la reconquista a cargo del pacificador, Pablo Morillo. Pasaron varios años para que los patriotas reorganizaran su ejército. Por fin, llegaría “la Independencia” (por lo menos para los criollos) después de la Batalla de Boyacá el siete de agosto de 1819, bajo el liderazgo de Simón Bolívar. Es importante aclarar, que solo hasta julio de 1821 en Cúcuta, nacería la Gran Colombia como República. Muchas guerras civiles se avecinaban en torno a la lucha por los derechos de los menos favorecidos. Con sangre y fuego se escribió y se sigue escribiendo la historia de Colombia.

Sin embargo, no se puede hablar de libertad por ejemplo, cuando la esclavitud se abolió en 1851 a través de los ideales de un Partido Liberal naciente en el gobierno de José Hilario López. Es absurdo hablar de Independencia, cuando el voto universal no existió en todo el siglo XIX y parte del XX. Los ricos eran los que elegían (los que gozaban de rentas y propiedades). Hasta 1936, se les otorgó el derecho a todos los hombres mayores de 21 años de poder elegir. Las mujeres ejercieron  este derecho, hasta el plebiscito de 1957 (antes solo servían para criar hijos y cumplir con sus deberes conyugales).

Lo cierto es que América, sin ser para nada la excepción Colombia, ha sido, es y seguirá siendo, una tierra bendita y propicia para los saqueos. Todo el que ha leído, «Las venas abiertas de América Latina», de Eduardo Galeano, sabe a qué nos referimos. En el caso de nuestro país, primero  fuimos sometidos por  España. Con la “Independencia” los criollos nos entregaron a cuanta potencia mundial nos lograron vender.

Por recordar un triste episodio, está el empréstito firmado por el vicepresidente, Francisco Antonio Zea en 1822. Fueron dos millones de libras esterlinas, que salieron del bolsillo de prestamistas ingleses. Tan solo llegó la tercera parte del dinero a las arcas del Estado, el grueso fue a parar a los bolsillos de los negociantes. El respaldo de la deuda, fue la riqueza minera del Chocó. Ahí pueden hacerse a la idea de la “Independencia” que ha tenido esta región.

Es por eso irascible, que en la actualidad, «chupamedias’ de este sistema ladrón y genocida, salgan a “rasgarse las vestiduras”, cuando los que conocen la historia no se hincan ante estos ídolos de barro. ¿No les parece inverosímil que Colombia tuvo que esperar más de 200 años para ver a una negra en el poder como es el caso de Francia Márquez? 

No se puede hablar de Colombia como una república independiente, cuando su deuda externa es de más de 150 mil millones de dólares. Eso es más del 50 por ciento del PIB (Producto Interno Bruto) de la nación. En términos sencillos el país debe más de los que produce. Ni qué decir del problema de la tierra.  En nuestra amada patria, el 0.4 por ciento de la población es dueña del 50 por ciento de ella.

En resumen, el 80 por ciento de la tierra en Colombia es improductiva. Más de 33 millones de hectáreas están destinadas para que el ganado de los latifundistas pasee. Cada vaca en Colombia, tiene un promedio de una cancha y media de fútbol. En Holanda, por cada hectárea hay más de 150 reses. Apenas, en 1,4 millones de hectáreas se produce el alimento para todos los colombianos, simplemente porque la mayoría de las tierras destinadas para el cultivo son para productos de exportación: ¿Se puede hablar de equidad y libertad bajo estos argumentos? 

No tenemos libertad porque estamos sometidos a un sistema mundial. No nos han controlado como todos creen: los López, los Lleras, los Pastrana, los Santos o en la actualidad Álvaro Uribe. Ni siquiera fue Trump o ahora Biden. Es la Reserva Federal (FED), los multimillonarios banqueros quienes controlan el mundo. Los otros son solo lacayos que reciben jugosas ganancias por el precio de nuestra libertad financiera. Este organismo que existe desde principios del siglo XX, es un cartel omnipotente creado por hombres como Morgan y Rockefeller. Un tema interesante para profundizar.

Es por esto y decenas de razones más,  que aunque respetamos los diferentes puntos de vista, estamos seguros que no hay mucho por celebrar como “Independencia” pero si mucho por hacer en materia de justicia social en los cuatro años venideros. Ardua tarea le espera a Gustavo Petro y a su gabinete.

Este miércoles los integrantes de la Fuerzas Militares, marcharán por las principales ciudades del país, izando una bandera, manchada de sangre. Gritarán supercherías como: «Dios y patria»  y el pueblo vibrará de emoción. Por ahora brilla una luz de esperanza en la cual se pueda lograr el objetivo principal de la vicepresidenta electa Francia Márquez, el cual es: “Vivir Sabroso”. Contrario a lo que muchos creen,  ella como minoría subyugada durante siglos, no se refiere a vivir con lujos, sino a la libertad de vivir sin miedo. ¿Somos libres? 

Este es un editorial de A la luz Pública.

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