Pedro J
Imagen: El Nuevo Día.

Hace 55 años rugió el ‘León’ Pedro J. Sánchez

El domingo 19 de mayo de 1968, hace exactamente 55 años, el tolimense Pedro J. Sánchez, le brindó a sus coterráneos la más grande emoción, alegría y sentimiento colectivo de tolimensidad de que se tenga registro histórico al coronarse como campeón de la XVIII Vuelta a Colombia en Bicicleta, convirtiéndose en un indestronable símbolo del deporte tolimense.

Obviamente, otros deportistas de la tierra, en disciplinas individuales o de grupo también han brillado en el campo nacional y mundial arrancando el júbilo de los tolimenses, pero la diferencia está en que el triunfo del «León del Tolima» sacudió los cimientos de la sociedad y unió sus corazones, convirtiéndose en un bálsamo para los momentos aciagos que vivía el Tolima.

Además, en aquellas épocas se competía en condiciones muy difíciles, por vías para ser dominadas por titánes que día a día entregaban su corazón, su espíritu, sus fuerzas, su vida.

Nuestro heroico Pedro José Sánchez Puentes, nació el 8 de abril de 1940 en Chaparral. Es el segundo de 13 hijos del hogar de Pedro J Sánchez Garzón, un panificador oriundo del Líbano y Ramona Puentes, una humilde mujer Purificense.

Chaparral y Granada (Meta), dónde su estancia fue difícil por la violencia partidista, dónde perdió varios familiares, fueron estaciones en la vida de esta familia que tuvo su meta final en el barrio Belén de Ibagué a donde llegó de cinco años a iniciar estudios cursando hasta el tercero de bachillerato, porque definitivamente lo suyo no era la academia, sino el ciclismo.

En un comienzo Pedro J., con sus 1.62 metros de estatura y 13 años de edad, se dedicó a las pesas, pero su hermano Hernando, que si era aficionado al ciclismo. lo sacó de ese embeleco regalándole una bicicleta. «Aquí tiene su caballito de acero. La cicla le dará más glorias que las pesas«, fueron sus proverbiales palabras.

En 1957, con la bicicleta que le regaló Hernando, inicia su participación en pruebas de turismo regional y nacional, logrando en un período de dos años ganar más de 80 carreras que lo sacaron del anonimato y lo catapultaron al plano nacional con una intensa y positiva actividad hasta 1973, año en que se retira de la competición.

El León del Tolima, como lo bautizó el locutor deportivo Carlos Arturo Rueda, corrió 13 vueltas a Colombia a partir de 1961, obteniendo el histórico primer lugar en 1968. Igualmente estuvo en cuatro vueltas a México, dos a Guatemala, una al Brasil y representó a Colombia en las olimpiadas de 1964 en Japón y 1968 en México y en varios mundiales de ciclismo. En 1967 se ganó la Vuelta a la Costa. Estuvo tres meses en España capacitándose como técnico bajo la tutela de Rafael Carrasco, ex-técnico del Kelme. El resultado de sus triunfos está representado en aproximadamente 1.500 trofeos y una casa que adquirió con lo que le dieron en la vuelta de 1968. “Quedé bien. Gracias a Dios”, me expresa.

Para el año 1968, quien esto escribe, tenía 12 años y un radio transistor con el que vibré, sufrí y brinqué, escuchando la hazaña de Pedro J. con las emotivas transmisiones de RCN y Caracol. Unos 27 años después tuve el privilegio de conocer y entrevistar al León del Tolima y hablar de Telecóm, de las diferencias con el presente y revivir con él, paso a paso, esa mágica jornada de la etapa Armenia-Ibagué, las orientaciones del técnico Otálvaro, el pinchazo en el puente de Cajamarca y el cambio de la rueda trasera en un tiempo récord de ocho segundos, el acompañamiento en moto del entonces gobernador del Tolima, Ariel Armel Arenas, el de la Liga de Consumidores, el de “Tal Cual” y su llegada solo a esa Ibagué que se botó a las calles a recibirlo como el héroe, como el símbolo de grandeza de un pueblo, de un Tolima, que apenas superaba las etapas más tristes de su historia, pero que tenía un hijo que los invitaba a compartir su gloria, el triunfo del más humilde y uno de los más grandes tolimenses.

Pedro J. Sánchez es parte de la historia bella y amable del Tolima, de la historia de esos seres buenos y humildes que se levantan a diario pensando en como aportarle a su patria, a las nuevas generaciones de colombianos y tolimenses que necesitan más personas como él, como Pedro J. Sánchez, como el León del Tolima, cuyo rugido es de hermandad, solidaridad y paz.

Por: Miguel Salavarrieta Marín

Comunicador Social – Periodista

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