Joe Biden derrota a Donald Trump y será el próximo presidente de EE.UU.

Joe Biden, presidente electo de Estados Unidos.

El exvicepresidente Joe Biden sobrepasó los 270 votos electorales necesarios para convertirse en el próximo presidente de Estados Unidos, tras derrotar a Donald Trump en Pennsylvania, en unas elecciones que estuvieron cerradas hasta el final y mantuvieron en vilo a estadounidenses y al resto del mundo.

“Me siento honrado por la confianza que el pueblo estadounidense ha depositado en mí y en la vicepresidente electa Harris,” dijo Biden en un comunicado. “Con el fin de la campaña, es hora de dejar atrás la ira y la retórica áspera y unirnos como nación”.

En su inauguración en enero del 2021, Biden, quien en dos semanas cumplirá 78 años, se convertirá en el presidente número 46 de Estados Unidos. Su compañera de fórmula, la senadora Kamala Harris, hará historia al ser la primera mujer y la primera afroamericana, de ascendencia asiática y caribeña, en llegar a la vicepresidencia.

“Esta elección va mucho más allá de mí y de Joe Biden”, escribió Harris en Twitter, minutos después de conocerse su victoria. “Se trata del alma de Estados Unidos y nuestra voluntad de luchar por ella. Tenemos mucho trabajo por delante. Empecemos”.

En la mañana del sábado, CNN y AP fueron los primeros en declarar a Biden como el presidente electo tras la publicación de resultados adicionales en ese estado. Según el conteo de AP, que ya declaró victorioso al candidato demócrata en Arizona, el ex vicepresidente tiene 290 votos del colegio electoral. Según, CNN y otros medios que aún no han proyectado ganador en Arizona, Biden alcanzó 273 votos.

La cifra final podría ser mayor pues Biden sigue delante en Nevada, Georgia y Arizona. Biden también ganó el voto popular, con 74 millones de votos, 4 millones más que Trump, gracias a una masiva participación en los comicios. El ex vicepresidente alcanzó más votos que cualquier otro candidato en la historia del país, pero una cantidad significativa de estadounidenses votaron por su rival.

“Los números nos cuentan una historia clara y convincente. Vamos a ganar esta carrera … con una clara mayoría de la nación detrás de nosotros,” dijo Biden en un discurso el viernes horas antes de declararse el ganador.

Durante el jueves y el viernes, tras un conteo que el propio Biden calificó de “lento” y “adormecedor”, el ex vicepresidente fue acortando la distancia en Pennsylvania, de cientos de miles de votos por debajo de Trump a solo 18,000 en la mañana del viernes. Mientras continuaba el conteo de boletas, provenientes mayoritariamente de Philadelphia, el presidente vio desaparecer su ventaja y Biden tomó la delantera. Fue declarado ganador por aproximadamente 30,000 votos.

Tras una sorprendente remontada, Biden también va superando a Trump en Georgia, un estado tradicionalmente republicano, por una diferencia de cerca de 7,200 votos gracias a la región de Atlanta. Clayton County, un estado con una población mayoritariamente afroamericana representado por años por el fallecido John Lewis, resultó decisivo.

El 87 por ciento de las boletas por correo que fueron contadas en la noche del jueves y la madrugada del viernes fueron a Biden.

Pero el margen de diferencia es muy pequeño y el secretario de Estado de Georgia anunció que probablemente habrá un recuento de los votos. El estado todavía no ha terminado de tabular las boletas provisionales y del personal militar en el extranjero.

El candidato demócrata tenía varias opciones para llegar a los 270 votos requeridos pero Trump, necesitaba ganar en Pennsylvania y Georgia para mantenerse en la pelea.

Biden también va delante en Nevada. Para mayor frustración de quienes están pendientes de los comicios, funcionarios de Nevada dijeron que el conteo de más 60,000 boletas restantes no terminaría hasta el domingo. Trump se ha mantenido al frente en North Carolina y Alaska pero esos votos no le alcanzan para reelegirse.

Los resultados no son finales hasta que no son certificados por el Colegio Electoral y el presidente Trump ya ha solicitado recuentos en varios estados.

Un presidente, una pandemia, y un país dividido

Dicen que a la tercera va la vencida, y Biden finalmente logrará ocupar la Casa Blanca, tras fallidas campañas por la presidencia en 1988 y el 2008. Sirvió como vicepresidente durante las dos administraciones de Barack Obama y fue senador de Delaware por más de tres décadas.

En la Casa Blanca, Biden enfrentará el enorme reto de controlar una pandemia de coronavirus que ha causado la muerte a más de 235 mil estadounidenses, pérdidas multimillonarias a la economía y millones de desempleados.

Todo ello quizá con un Senado republicano, si el partido logra mantener su mayoría.

“Queremos que todos sepan desde el primer día vamos a poner en marcha nuestro plan para controlar este virus”, dijo en un discurso el viernes en la noche del viernes, un día en que se reportaron 132,700 nuevos casos y más de 1000 muertes causadas por Covid-19 en el país. “No podemos salvar ninguna de las vidas que se han perdido, pero podemos salvar muchas vidas en los próximos meses”, agregó.

Pero sobre todo, Biden deberá gobernar en un clima de dramática polarización y división política en el país. Aunque ha sido un demócrata moderado durante toda su carrera política, las falsas acusaciones que lo pintaron como un socialista radical le causaron daños significativos en las urnas, sobre todo en Florida.

En un mensaje a la nación el miércoles, Biden aseguró que gobernaría como “un presidente americano”, no como un presidente partidista.

“Estoy seguro de que saldremos victoriosos, pero será una victoria para el pueblo estadounidense. No habrá estados azules y estados rojos; solo habrá Estados Unidos de América”, dijo, en un intento de calmar los ánimos.

El viernes, Biden volvió a pedir calma mientras avanzaba el conteo, y dejar atrás la hostilidad y la “demonización” que ha caracterizado la vida política del país en los últimos cuatro años.

Desde mucho antes de las elecciones, el presidente Trump dejó claro que no aceptaría fácilmente una derrota y ha repetido acusaciones sin pruebas sobre una supuesta conspiración demócrata para cometer fraude. Una transición entre ambas administraciones no será tranquila pues Trump ha prometido una “tremenda batalla legal” para cuestionar los resultados y hay dudas sobre si concederá la derrota.

El presidente repetidamente ha puesto en duda la legitimidad de los comicios, intentando presentar el conteo de las boletas por correo, una parte normal del proceso que se rige por leyes estatales, como algo ilegal.

El día de las elecciones “estábamos ganando ampliamente” en varios estados “y nuestros números comenzaron a reducirse en secreto”, dijo en una conferencia de prensa en la Casa Blanca en la noche del jueves. “Están tratando de robar una elección, manipular una elección y no lo permitiremos”.

Para mayor conmoción, el presidente también se declaró ganador en la madrugada del miércoles sin esperar al cierre de los resultados no oficiales.

“Esto es un fraude al pueblo americano”, dijo desde la Casa Blanca. “Francamente, nosotros ganamos estas elecciones”.

En la medida en que sus opciones de ganar se fueron reduciendo, su campaña recurrió a la vía legal para intentar retener la Casa Blanca y ha presentado demandas en cuatro estados (Georgia, Pennsylvania, Michigan y Wisconsin) ya sea para parar el conteo, pedir un recuento o cuestionar el manejo de las boletas. Jueces en Georgia y Michigan desestimaron las respectivas demandas.

“Paren el conteo” de los votos, escribió Trump en Twitter el jueves.

Pero las autoridades electorales siguieron contando y el sábado, cuatro días después de unas elecciones históricas, los estadounidenses finalmente saben quién será su próximo presidente.

Con información: El Nuevo Herald.

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