Periodismo
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¿Qué es ser buen periodista? A propósito de la celebración del nueve de febrero

El próximo nueve de febrero se celebra el Día del Periodista, en conmemoración a la aparición en 1791 del Papel Periódico (así fue bautizado) de Santafé de Bogotá. Las ideas de grandes protagonistas de la historia como: Antonio Nariño, Francisco Antonio Zea o el “Sabio” Caldas fueron plasmadas en este influyente medio de la época. De ahí la importancia de la fecha para todos los comunicadores en Colombia.

Mucho se habla de periodismo y al igual como sucede en varios oficios y profesiones se suele confundir el éxito económico con el deber profesional. En un país como Colombia, estamos acostumbrados a medir el éxito de acuerdo al patrimonio acumulado y a los lujos que una persona expone importando muy poco el cómo se forjó.

Algunos bolsillos de personas que ejercen el periodismo se han llenado con burocracia, clientelismo y corrupción. De hecho, un puñado de “periodistas” de la vieja data fueron íntimos amigos de algunos narcotraficantes. Hoy en día en sus programas se rasgan las vestiduras y dan clases de ética y de moral cuando son conscientes de su rabo de paja.

Existe una disyuntiva muy compleja frente a la precaria oferta que existe en Colombia en materia económica para ejercer el periodismo y la tentación de terminar en las nóminas del Estado. Los recién egresados tienen que ir a regalar su trabajo para darse a conocer o vender un cupo publicitario para obtener algún pago. Otros deciden aprovechar a los conocidos políticos para mamar algo de la teta pública. La mayoría (me incluyo) hemos caído en esta ambivalencia.

Con todo esto se asoma un tercer camino no menos difícil y es el del emprendimiento. Con la llegada de las redes sociales y la era digital, tuvo su génesis un nuevo y algunas veces cuestionado periodismo. Páginas web, portales, Fanpage, canales YouTube han entrado con fuerza al mercado del consumidor de noticias. El problema es que para el sostenimiento de las mismas, también se necesita de inversionistas privados y públicos.

Mientras el periodismo sucumbe, se hace fuerte la era de la banalidad en donde los contenidos más llamativos para los consumidores digitales son nihilistas con algunas excepciones. Los bailes de los Tiktokeros, las pendejadas de los influencers, los que tienen OnlyFans, etc. Al parecer, hasta los periodistas tradicionales han tenido que apuntarle a las nuevas formas de comunicación para sobrevivir. Ya no hay quien lea o son especímenes en vía de extinción.

En esta era de “intelectuales” sin biblioteca y en donde como decían las abuelas se confunde “la mierda con la pomada” ¿qué le queda al buen periodismo para sobrevivir? Hablo de ese oficio de investigación, de profundidad, el de la alta dosis de responsabilidad social. La profesión que no solo informa, sino que educa y moviliza. Un periodismo que tiene claro que el cuarto poder es configurador de las consciencia colectiva.

La prensa entiende que su labor no es creerle al que le dice que llueve a cántaros o al otro que expresa que no ha caído una sola gota de agua. Se extraña al periodista que iba y abría la ventana para cerciorarse quién de los dos dijo la verdad. Ahora con la comodidad de la era digital, todo lo que nos quieran decir a través de las organizaciones es casi que irrefutable.

Aclaro que los comunicadores que trabajan en oficinas de prensa (he sido muchas veces uno de ellos) también pueden hacer una gran labor y de hecho necesaria para la comunidad. Es simple, la ética es algo inmerso en cada ser humano y solo cada profesional sabe hasta dónde puede apoyar o defender una causa. Uno sabe con quién trabaja.

Es por eso que respondiendo a la pregunta del título de esta columna no dudo que ser buen periodista va más allá de escribir bien, hablar bien y desenvolverse hábilmente en cualquiera de los tantos lenguajes de la comunicación. Ser buen periodista implica indefectiblemente ser buena persona. Si no eres una buena persona, no puedes ser un buen profesional.

Así que sin importar si trabajas en un periódico, en radio, televisión o en algún medio digital de manera independiente. Si eres un jefe de prensa, o asesoras a políticos en comunicaciones o a empresas privadas. La invitación es a que hagamos la introspección y revisemos si lo que hacemos, lo hacemos con la responsabilidad que implica comunicar. Por lo demás para todos mis colegas: ¡Feliz día del periodista!

Por: Andrés Leonardo Cabrera Godoy.

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