Camargo
Imagen: Futbolete.

Un lleno total con triunfo del Deportes Tolima, sería el mejor homenaje a Don Gabriel

Una cosa es ser triunfalista y otra distinta optimista, una cosa es la prepotencia y otra tener confianza. De igual manera, es diferente ser agrandado a sentirse bien con lo que se tiene. Así que, legó la hora de que los tolimenses piensen en grande, sientan en grande y apoyen en grande a un equipo que hace rato se encaminó a serlo.

Este miércoles en la noche Deportes Tolima está muy cerca de lograr una hazaña que hace 40 años no se da y es salir de la fase de grupos de la Copa Libertadores de América. Eran otros tiempos, otro sistema de juego, otros nombres, pero la alegría es la misma.

Es curioso y a la vez doloroso, que en 1982 el Vinotinto y Oro (subcampeón de Colombia) haya dejado atrás en su grupo al campeón: Nacional y a dos equipos venezolanos: Estudiantes de Mérida y Deportivo Táchira. El equipo en la siguiente fase tuvo que enfrentarse en un triangular a Cobreloa de Chile y Olimpia de Paraguay.

Dirán algunos: ¿qué tiene eso de triste? El equipo de la Tierra Firme tuvo que jugar sus partidos en el Campín lejos de su afición. El motivo; que el 18 de noviembre de 1981 varios aficionados (18 según las fuentes oficiales) perdieron la vida cuando parte del techado y la baranda de contención cayó sobre ellos en pleno partido contra el Deportivo Cali. Fueron muchos más los heridos y eso obligó al traslado forzoso de sede.

Ya instalado en la segunda fase de Libertadores (para octubre de 1982) el Deportes Tolima jugó en Bogotá ante Cobreloa ganando 1-0 con gol al minuto 88 del crack argentino (tolimense de corazón) Víctor Hugo del Río. Cuenta la leyenda que ese día fueron cientos los hinchas tolimenses que no pudieron ingresar al máximo escenario capitalino pero que alentaron al conjunto hasta el final. Al Campín entraron aproximadamente 25 mil hinchas pijaos.

Pacho Maturana, Hugo Gallego, Carrillo, Sapuca, la “Piña” Mendoza, Cabezas, Centurión, entre otros, hicieron parte de este gran combo. De ese triangular, clasificó de primero precisamente Cobreloa quien le ganó su partido 3-0 a Tolima en territorio austral. No obstante, en la memoria de nuestros padres y abuelos esa época dorada quedó tatuada para siempre en sus corazones.

Los argumentos anteriores, sustentan aún más la tristeza y la impotencia que da al ver en el presente a un súper Deportes Tolima con tan poco respaldo de su afición. Es tan así, que le tocó a una parte de la prensa deportiva asumir liderazgos políticos que no le corresponden.

Los comunicadores estamos llamados a socializar las propuestas que nazcan de nuestros dirigentes: gobernantes, diputados, concejales, presidentes de liga o clubes deportivos, asociaciones de exfutbolistas, entre otros. Cuando el periodismo asume la labor del hincha y se pone la camiseta empieza a perder la objetividad que los códigos deontológicos exigen en la profesión. Se convierte en bufandismo.

Valoro las intenciones de los colegas, son altruistas y más si se trata de rendir un homenaje al exsenador Camargo. Sin embargo, como lo dijo el director del programa de televisión de Colcable: La Tertulia del Fútbol, Yemmil Armando Aragón: “El mejor homenaje, lo deben hacer los aficionados llenando el Estadio”. Lo de cambiarle el nombre al escenario por un día me parece respetable aunque muy Macondiano. Sería mejor buscar la manera jurídica y política para hacerlo de verdad, si es la intención. No obstante, creo que eso solo se puede hacer como reconocimiento póstumo y nadie quiere que se muera Don Gabriel.

El centavo para el peso que le falta en el presente al equipo, es el acompañamiento masivo. En ese orden de ideas, las directivas del Deportes Tolima, tendrán que trabajar mucho de manera articulada con los dirigentes de Ibagué y el Tolima, para sacar a los jugadores de la sede de San Gabriel y llevarlos a los colegios, a los centros comerciales y enamorar más a su gente. Empezar por respetar a la prensa que tanto quiere a la Institución y a su dueño.

El Tolima tiene todo para volver a ser campeón de la Liga y disputar su tercera final consecutiva en busca de la cuarta estrella. También, la nómina es holgada para seguir avanzando en Libertadores y hasta pelear Copa Colombia. Todo es posible con una mentalidad ganadora como la del técnico Hernán Torres.

Esperamos ver un estadio Murillo Toro o Gabriel Camargo (por un día) con lleno total ante América de Mina Gerais. Hacemos plegarias para que llegue ese triunfo y sea una alegría que le devuelva la salud al máximo accionista de los Pijaos. Ojalá esta noche se dé la oportunidad de una convergencia en la que todos tiren para el mismo lado y que cada corazón se pinte de Vinotinto y oro.

Por: Andrés Leonardo Cabrera Godoy
Editor General.

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