Covid
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Con Covid o sin Covid

Luis Carlos Rojas García
Luis Carlos Rojas García

Sí, es cierto, mucha gente murió por culpa del Covid-19 o Coronavirus, eso no se puede negar. Amigos, familiares, conocidos, famosos y, creo que uno que otro político, fueron arrastrados por un virus al que le dieron más farándula que un método efectivo de protección y que, definitivamente, dejó al descubierto lo que muchos seres “humanos” tienen por dentro y ¡Créanme! No es nada bueno.

Así es, aunque nos moleste, aunque nos incomode y no queramos aceptarlo, este virus que ha tenido las variantes habidas y por haber, no solo dejó salir lo peor de la raza dizque humana, sino que también, ha generado todo un cambio económico que unos y otros han sabido aprovechar.

Me explico: con la llegada del Covid, la venta de los tapabocas aumentó, también los desinfectantes para manos, las máscaras, los guantes y un sin número de artículos que le dieron al mercado otro movimiento.

Después, llegaron las famosas vacunas que al parecer no son tan efectivas como se creían, que tienen ahora a más de uno pensando que no van a poder procrear, a otros que son inmortales y a otros tantos sin saber cómo enfrentarse a una gripa.

Con las vacunas el negocio aumentó, en Colombia, por ejemplo, se habló del cartel del Covid, y afuera, en la tierra del tío Samuel, en el paraíso y al otro lado del charco, los privados hicieron de las suyas y los gobiernos también.

Entonces, como ya lo he dicho antes, una encerrada que va, otra que viene, que controlemos por aquí, que controlemos por acá, que un día antes del fin de año les metemos una restricción, que cerremos algunos lugares, pero otros no, que levantemos el paro del licor en el momento indicado, así como en ciertas fechas especiales se pueden levantar las restricciones, que más publicidad y así sucesivamente el negocio va sobre ruedas.

Sí, el virus más famoso de todos los tiempos es un negocio redondo por donde se mire, por estas sagradas e idealizadas tierras prometidas y aprovechando el tema de las aplicaciones y los trabajos con un solo clic, podemos encontrar todo tipo de trabajos, incluso, los relacionados con el cuidado de ancianos, en donde, si tienen Covid te pagan hasta 25 dólares la hora y si no lo tienen 17 la hora.

De las funciones de esta labor no pienso hablar mucho porque, de una u otra manera, aunque el trabajo es más o menos sencillo, en el fondo, se necesita de nobleza y hasta vocación para lidiar con estas personas perdidas en sus mundos oscuros o atascados en un tiempo y espacio que fracturó sus memorias y que se repiten día tras día como una condena eterna.

Tampoco pienso hablar del desgaste que viven las personas que trabajan todos los días en esos lugares y de sus formas de ser, algunas muy lindas y otras comparadas con una autentica mierda, llenas de racismo y malas mañas, porque eso da para un tema extenso.

Pero, de lo que sí pienso hablar es de la manera tan irrisoria como muchos de los postulantes a estos trabajos, piden a gritos que por favor les asignen en los lugares donde los ancianos tienen Covid.

Lo que deja al descubierto que, el Covid es tan lucrativo, que ya no hay reparo en trabajar en zonas en donde hay contagiados de este virus cinematográfico.

Entonces, si los seres humanos somos capaces de volver una pandemia “supuestamente” tan brutal y letal, en un negocio, en verdad y sin la menor duda, somos capaces de todo.

Desde los que están arriba moviendo los hilos del poder, hasta los que están abajo rebuscándose la vida y muchas veces olvidando por completo que son seres humanos los que están allá encerrados o tal vez hospitalizados o viviendo alguna penosa situación.

Para el infortunio de muchos y muchas, ya el tiempo del Covid está pasando de moda. Algunos países han tomado la decisión de que todo el mundo se infecte, otros entre tanto se han dado cuenta que no nos vamos a extinguir por ese virus que no deja de ser bastante selectivo, amañado, conveniente y hasta descarado.

Como sea y de lo que no hay duda, es que la extinción del hombre vendrá por su propia mano, por su ambición, por quererse llevar al otro por delante, por el hambre de poder ya que: ¡El ser humano no tiene llenadero con Covid o sin Covid!

Por: Luis Carlos Rojas García, escritor.

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