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Imagen: Futbol Red.

El partido más difícil de las chicas de Colombia no es frente a España, es en contra del machismo que todavía impera

Hace apenas unos días en este portal escribimos una columna de opinión sobre la génesis del machismo en este país ultraconservador. Se hizo un recuento por la historia en donde se evidencia las luchas que han dado las mujeres por la igualdad de derechos. Es inverosímil que en pleno siglo XXI todavía se tenga que vivir con trogloditas y sus cómplices que han relegado el papel de las féminas.

No hay nada que dé más grima que ver mujeres fascistas en pleno siglo XXI

El próximo domingo a las 9:30 a.m. (hora colombiana) la Selección Colombia sub-17 femenina de fútbol, disputará un título mundial de la FIFA ante su similar de España. Sobra decir que es el primer equipo nacional en todas las categorías y en ambas ramas que logra una hazaña de esta índole. En 2014 vibró todo un país cuando la selección absoluta masculina pasó a cuartos de final en el mundial de Brasil.

La proeza de las dirigidas por Carlos Paniagua es tan grande que en esta misma categoría Colombia fue eliminada en la primera fase en las participaciones de: 2008, 2012, 2014 y 2018. Lo más triste y a la vez meritorio en medio de esta inmensa alegría para toda una nación, es que lo han hecho haciendo honor al apellido de su técnico: a “Pan y agua”.

De “ñapa” el presidente de la Federación Colombiana de Fútbol Ramón Jesurún, cuando le preguntaron sobre la remuneración para las sub-17 expresó: “Los premios solo se dan a los futbolistas profesionales, ellas son unas muchachas amateurs”. Su respuesta no habría suscitado tanta polémica de no haber sido por el éxito de las “aficionadas” (como él la ve) en el mundial que se desarrolla en la India.

Aquí lo importante no es rasgarse las vestiduras como lo han hecho a través de las redes sociales miles de colombianos. Es entender que toda problemática tiene un fondo y lo que dice el señor, sí que lo tiene. Es claro que el fútbol es un negocio detrás de un deporte y que son los inversionistas los que lo mueven y lo sostienen.

Culpables son los empresarios que no creen en el fútbol femenino, como también, algun@s periodistas de “bufanda” que se suben al bus de la victoria pero no hacen nada para que esas realidades cambien desde el cuarto poder. Por ejemplo, estos últimos se unen en el Tolima para cambiarle el nombre al estadio Manuel Murillo Toro, por el del empresario que menos ha creído en el fútbol femenino y que dice que «es un caldo de cultivo para el lesbianismo«.

No hemos visto la primera iniciativa desde la administración pública, desde la prensa, desde la academia para buscar patrocinio para el fútbol femenino. El mismo Jesurún explica de dónde se sostiene el balompié femenino con la siguiente frase expresada el pasado martes: “Hemos hablado que el fútbol femenino ha sido un esfuerzo de la Federación Colombiana de Fútbol, de la Difutbol, la Dimayor y el Ministerio del Deporte, que nos ha apoyado con unos dineros para poder hacer la liga femenina”.

En síntesis, lo dicho por el dirigente es sencillo, los empresarios no invierten en el fútbol femenino porque no es rentable y lo que se hace, se hace con lo propio.

¿Quiénes son los culpables?

Todos. De alguna manera, el problema sigue siendo la percepción vetusta del valor de la mujer.  A pesar de los grandes avances que se han hecho, el machismo sigue predominando en nuestro ortodoxo terruño. Para un porcentaje alto de la sociedad el sexo femenino tiene misiones prioritarias como lo son la crianza de los hijos y los deberes conyugales. Para algunos el fútbol, por ejemplo, es un espacio para hombres. Nefasto.

Mientras no se avance en estos aspectos culturales será difícil que los grandes dineros lleguen al fútbol femenino. Se necesita de inversión y no solo de ovaciones para darle el lugar a la rama que mejor nos ha representado. Ríos de dinero llegan para ver la desidia con la que juegan los hombres de la Selección Colombia con algunas excepciones. Es hora de que los empresarios se metan la mano al dril y que todos ayuden a empujar el carro.

Estas señoritas ya hicieron historia independientemente del resultado del domingo. Su hazaña es una bofetada que deja un mensaje contundente y es que las mujeres son las que están dejando en alto el nombre de Colombia. ¡Es hora de dejar descansar a los James Rodríguez e invertir más en las Lindas Caicedos!

Por: Andrés Leonardo Cabrera Godoy

Editor General.

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