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“Exilio, un viaje entre el desarraigo y la esperanza”

Cerca de 400 mil colombianos, en el 2024, tuvieron que optar por el exilio como su última y desesperada medida frente a la dramática situación que vivía en el país, donde su vida estaba en un alto peligro, por ello debía emprender ese inhumano viaje que se marca entre el desarraigo y la esperanza, quizás sin posibilidades, por lo menos cercana, a un pronto.

Estas cifra de 393.009 colombianos exiliados ubican a Colombia en el tercer país del mundo, detrás de Sudán y Venezuela, en presentar solicitudes de asilo.

Así lo revela el estudio 2025 sobre el exilio, presentado recientemente por ACNUR Colombia, la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, informe que también trae los resultados de un ejercicio de 38 entrevistas, 11 individuales y 27 grupales, realizadas a víctimas ubicadas en 12 países, quienes consideran que “la polarización política y los casos de corrupción no permiten que el país avance en la garantía de los derechos” y agregan que esta situación “podría representar una desmejora en las condiciones de vida a las que han accedido en el lugar de acogida y que han contribuido con su proceso de integración”.

Entre las causas que llevaron a nuestros compatriotas a hacer uso del asilo, de ese derecho internacional que salva vidas y brinda nuevas alternativas, figuran en términos generales: el desplazamiento forzado, la amenaza, el homicidio de algún familiar y/o compañeros de procesos organizativos, violencia sexual, despojo de bienes, reclutamiento y uso y utilización de menores y adolescentes, lesiones personales, etc.

Según las cifras de solo 2023, el mayor número de los 393.009 colombianos exiliados se ubicó en Ecuador (9.866), seguido por Venezuela (4.213), luego Canadá (3.308), España (3.238) y Estados Unidos (2.859).

Algunos de los entrevistados mantienen “una esperanza cautelosa” sobre la situación de violencia y conflicto en el país, aunque la mayoría consideran que “su aporte más contundente es mantener una actitud positiva” y manifiestan que “¡siempre tenemos que decir que la paz es posible!”, pero en cuanto a su retorno se expresa, que, en el marco del conflicto armado y la violencia, el país no ofrece garantías de seguridad y de no repetición para un eventual retorno. Las personas sienten temor de ser revictimizadas.

Y realmente nuestros compatriotas tienen la razón sobre su “esperanza cautelosa”, como lo confirma esta anotación sobre la Defensoría del Pueblo que se cita en el estudio: “A pesar de las altas expectativas generadas con el Acuerdo de Paz firmado entre el Gobierno y la guerrilla de las FARC–EP en 2016, de los esfuerzos por implementar la política de Paz Total y de algunos avances en otras negociaciones de paz, en los últimos años se ha evidenciado un grave deterioro de la situación humanitaria en Colombia, con más de 163.000 personas desplazadas internamente y al menos 118.100 personas afectadas por el confinamiento, solo en 2024”.

Mientras tanto ACNUR sigue en su arduo trabajo de protección de exiliados y víctimas en el exterior y de velar por la reintegración efectiva de los refugiados que han elegido retornar a su país.

Por: Miguel Salavarrieta Marín

Comunicador social.

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