Hay fotografías que no necesitan cifras para explicar una tragedia, y esta es una de ellas.

Una casa sencilla, de esas que parecen confundirse con el paisaje rural, que seguramente alguna vez estuvo rodeada de árboles, animales, cultivos, recuerdos y vida. Hoy aparece en medio de un territorio ennegrecido por el fuego. Sus paredes todavía están de pie, pero alrededor de ellas parece haberse borrado una parte de nuestra historia.
Desde el 10 de agosto, el Tolima ha sufrido una de las temporadas de incendios forestales más complejas de las últimas décadas. La emergencia llevó incluso a declararse como calamidad pública departamental y ha comprometido extensas zonas de cobertura vegetal. Pero, más allá de las cifras, ¿qué significa realmente que se queme nuestro territorio?
Porque estas conflagraciones no solamente desaparecen hectáreas, se pierden árboles que tardaron décadas e incluso siglos en crecer. Se destruyen refugios de fauna. Mueren o huyen animales que no tienen cómo escapar de las llamas. Se alteran los suelos, las fuentes de agua y los ecosistemas, y ocasionan graves afectaciones a la agricultura, al ganado, a las pequeñas unidades productivas, y con ellas, el sustento de familias enteras.
Pero esto significa algo todavía más doloroso: que para muchas familias rurales, el incendio no termina cuando se apaga el último foco, porque después vienen preguntas que rondan una y otra vez en las mentes de las familias afectadas: ¿y ahora qué? ¿Qué queda si se perdieron los cultivos, los animales? ¿Cómo volver a construir el fruto de años de trabajo perdidos en unas pocas horas?
Y entonces aparece esta casa: La última casa. Quizás porque cuando el fuego avanza, todos pensamos en salvar vidas, animales, bosques, cultivos. Pero pocas veces nos detenemos a pensar en esa última vivienda que permanece allí, como un testigo silencioso de lo que ocurrió.
Una casa puede reconstruirse, pero… ¿cuánto tarda en reconstruirse un bosque? ¿Cuánto en regresar la fauna? ¿Cuánto le tomará a una familia campesina poder recuperar una unidad productiva? ¿Cuánto tarda una comunidad en recuperar la tranquilidad?
También debemos hacernos preguntas incómodas: ¿Todos estos incendios tienen el mismo origen? ¿Estamos frente a las consecuencias de las altas temperaturas, la sequía y las condiciones climáticas? ¿Hay incendios provocados por actividades humanas irresponsables? ¿En algunos casos puede existir intervención deliberada o manos criminales?
No corresponde señalar culpables sin investigaciones. Pero sí corresponde investigar cada incendio, determinar sus causas y aprender de ellas. Bomberos, organismos de socorro, comunidades, Fuerza Pública, brigadas forestales y autoridades han enfrentado jornadas difíciles para contener las conflagraciones.
Ahora bien, apagar el fuego no puede ser el punto final, debe ser el comienzo de una conversación mucho más profunda sobre el Tolima que queremos.
Necesitamos hablar de prevención, educación ambiental, vigilancia de nuestros bosques, restauración ecológica. Es importante generar más conciencia sobre protección de las fuentes hídricas. Y por último, pero no menos importante: brindar acompañamiento a las familias afectadas, ayudar a la recuperación de sus unidades productivas, y preparar mejor a nuestras comunidades frente a temporadas cada vez más difíciles, especialmente en materia de prevención.
Porque reconstruir no significa solamente volver a levantar una casa: es también volver a sembrar, recuperar fuentes hídricas, devolverle a la fauna su hábitat, ayudarle a una familia campesina a producir de nuevo, y lograr que nuestras generaciones venideras puedan ver árboles donde nosotros hemos tenido que ver llamas y cenizas.
Tal vez por eso esta fotografía me estremece, porque no muestra solamente una casa quemada, es una evidencia de que lo que está en juego en estos momentos no es una pared ni un techo o una parcela, es nuestra relación con el territorio, porque las llamas se apagan, pero tenemos que decidir qué hacer con las cenizas. Ese es nuestro verdadero reto.
Por: Adriana Avilés Alvarado
A La Luz Pública – Noticias de Colombia La fuerza de la verdad