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Ibague
Imagen: suministrada.

Ibagué en los directorios telefónicos de los 90s

Otra costumbre y actividad comercial caída en desuso por el auge del mundo digital.

Es casi imposible hallar un ejemplar de estos dos directorios, tardé casi tres años en encontrarlos de manera persistente sin resultado alguno, y vinieron a aparecer en el sótano de un antiguo claustro religioso del centro de Ibagué.

Los viejos directorios telefónicos casi que fueron ‘devorados’ por los expendedores de vicio, pues sus hojas en papel periódico son las perfectas para el envoltorio de las sustancias psicoactivas, y por eso en las recicladoras eran vendidos por los ropavejeros para tal fin.

Abrir un directorio con una antigüedad de 23 y 25 años es un suceso ‘vintage’, que lo transporta a uno a la Ibagué de los años 90s, y hace evocar momentos épicos que quedarán en la memoria de quienes vivimos una de las últimas infancias sin la tecnología a la mano.

Haciendo un análisis a la información que entregaban las desaparecidas firmas Danaranjo y Teletolima, se puede concluir que exponían peligrosamente detalles de personas prestantes, como las direcciones de sus propiedades, teléfonos fijos y otros datos que quizá en su momento, pudo haber sido aprovechado por los delincuentes de la época para extorsiones, secuestros u otras felonías.

Hoy, en pleno año 2022 sería una locura que el nombre completo de uno, dirección y número celular estuviera al alcance de cualquiera. Sería algo ‘salido de los cabellos’ y que vulneraría la intimidad y seguridad de las personas.

Se puede apreciar en las páginas amarillas el boyante comercio que florecía por ese entonces, almacenes y corporaciones que al día de hoy no existen, o que fueron absorbidas por otras corporaciones.

Al examinar estos ejemplares de 1997 y 1998 se puede uno dar cuenta quiénes eran las personas prestantes de ese entonces, pues aparecían orgánicamente las propiedades que tenían, y la valorización que llevaba que el inmueble gozara de una línea telefónica.

Estos directorios telefónicos que conservo en mi biblioteca privada están llenos de personas fallecidas, me he dado el lujo incluso de señalar con lapicero rojo los nombres de los difuntos que conocí y que aparecen en el listado.

Causa gracia algunos nombres raros como Barrero, Emberg, Amilcar, Licerio, Eustaquia, Diosita, Enriqueta, Zulima, Francesliny, Tobys, Trino, Olegario, Emigen, Evidalia, Anaíz, Epifanio, (…), entre otros.

Cualquier duda o curiosidad sobre estos dos tesoros de la información, se las puedo resolver al correo electrónico juanfelipe1990@yahoo.com

Por: Juan Felipe Solano Vásquez.

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