Inicia Rubén Darío Rodríguez III

Rubén Darío Rodríguez, candidato liberal a la alcaldía de Ibagué

Rubén Darío Rodríguez, candidato liberal a la alcaldía de Ibagué

Análisis/ En el cine se aplica una máxima sobre las segundas o terceras partes de una película. Se dice  que en la mayoría de veces las siguientes partes nunca son tan buenas como la primera. Pero hay casos donde la primera no convenció.

Hoy, y con poca sorpresa el partido Liberal en Ibagué, eligió de manera interna a Rubén Darío Rodríguez Góngora, como candidato único a la alcaldía de la ciudad. 13 directivos votaron por el dos veces alcalde, 7 lo hicieron por el concejal Camilo Delgado, un voto fue en blanco y no se registró ninguna intención a favor de Rodrigo Páez Olaya, a quien le salió caro retirarse de la casa jaramillista.

No hace falta analizar con profundidad las graves consecuencias que está decisión le acarreará al liberalismo en Ibagué y el Tolima.

La extrema disciplina de Mauricio Jaramillo, que raya con la terquedad y el individualismo, sumado a la negativa de Rodríguez Góngora de someterse a una consulta amplia y democrática, dividieron a la colectividad roja,  y quizás la condenaron a una de sus peores derrotas electorales de los últimos 50 años.

La falta de renovación y la discriminación de nuevos liderazgos ponen en jaque el futuro político del liberalismo en la ciudad, que desde hace 20 años no cede a una renovación profunda. Tal situación no ha permitido una verdadera evolución ideológica y cada cuatro años se ven sin sonrojo alguno los mismos candidatos, que luego de la derrota ocupan cargos en las administraciones de Ibagué y el Tolima. Sin discutir el poco rendimiento en los cargos que ostentan.

Figuras como Jhon Esper Toledo, Camilo Delgado, Adriana Avilés, Disraelí Labrador, Carlos Andrés Ramírez,  entre otros, son excluidos de los procesos de participación, relegándolos a segundos lugares en los cuales poco o nada pueden hacer por sus aspiraciones y por la renovación de un partido que los pide a gritos. Muchos hacen parte de las estructuras jaramillistas, y viven en carne propia la situación que de manera objetiva describe este análisis, o por el contrario solo esperan la oportunidad de un puesto en la lista o el gobierno para pasar la resaca.

El último y definitivo gran análisis se dará el próximo 25 de octubre, cuándo el “veredicto de las urnas”, recordando la frase del colega Jorge Eliécer Barbosa Ospina, resuman los malos pasos, las malas decisiones de un partido que poco a poco ha perdido su rumbo y por tanto su importancia política, social y electoral.