¿La terquedad de Emilio Martínez lo llevará al abismo?

Condecoración a Norberto. Imagen: El Universal.

El dirigente insiste en nominar a familiares para procesos electorales, sin dar espacio a otros liderazgos.

De nuevo volveremos a ver en el tarjetón a Rosmery Martínez, una mujer, que si no es porque se lanza a la Gobernación en 2019 y se le escucha su discurso en plaza pública, el Tolima no hubiese conocido las enormes falencias y problemas cognitivos que arrastra la dirigente de Cambio Radical, algo impensable en alguien que llegó a sentarse en el Senado y en la Cámara, donde se elaboran las leyes que rigen a Colombia.

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La opinión regional y nacional conoció su talante light y frívolo cuando se le dio por condecorar al estilista Norberto, algo por lo que fue ridiculizada en su momento, con cientos de memes y burlas, algunas de ellas valederas y razonables.

Fuentes que trabajaron en la Casa Martínez Rosales, incluso en la UTL de la dirigente (en Cámara y Senado) indicaron que era tal el control de Emilio Martínez sobre su hermana, que hasta este cargaba con la tarjeta débito de la senadora y mes a mes solo le entregaba el dinero que él consideraba necesario para los gastos de Rosmery.

Así manejó Emilio la Alcaldía de Espinal, el Itfip, las cuotas que le dio Guillermo Alfonso en la Alcaldía de Ibagué, y hasta algunos procuradores regionales, donde el expresidente de la Cámara (condenado por peculado) tuvo injerencia en el periodo de Fernando Carrillo.

Es decir, como muchas fami-empresas de la región solo nomina a consanguíneos porque personas ajenas al núcleo familiar no son prenda de garantía. Así operan los Jaramillo, Mauricio y Guillermo Alfonso; la Casa Barreto; Ricardo Ferro y su hermano en la Asamblea, un primo de su esposa en la Alcaldía de San Luis; Carlos García quien llevó al Congreso a su hijo Pierre y ahora lo tiene en el servicio diplomático, etc.

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Pero todo ese poder se ha ido diluyendo y a hoy el coordinador de Cambio Radical en el Tolima no tiene ni los recursos ni la gente para lograr un endoso importante de votos que lo mantenga vigente en el proceso electoral de 2022.

Hasta su compadre, Aquileo Medina, lo dejó solo apenas alcanzó la curul a la Cámara en 2018 con el apoyo de un emilismo todavía fortalecido y con músculo electoral en contratos y burocracia.

Como si fuera poco, lo que le queda de Cambio Radical en el Tolima, que no sabe en plata blanca cuánto es, Emilio lo invertirá en apuntalar la campaña al Senado de la hija de Rosmery, Sandra Salazar Martínez, quien irá en el tarjetón con aval del partido Verde, lo que ratifica con creces el argumento que venimos exponiendo.

¡Apague y vámonos!

Este es un editorial del director de A la luz Pública.

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