Los medios del irrespeto

Luis Carlos Rojas Garcìa, ‘Kaell García

Luis Carlos Rojas

Sin lugar a dudas los medios de comunicación han sido y siguen siendo las herramientas más poderosas que han inventado los seres humanos en materia de, valga la redundancia, comunicación. No obstante, contrario a lo que se puede llegar a pensar de la función de los mismos y en contraposición de la idea que nos han vendido tanto en instituciones educativas como en los medios, sus alcances van más allá. En la Segunda Guerra Mundial por ejemplo, los medios jugaron un papel definitivo en el desarrollo y culminación de la misma, ya que las campañas publicitarias de unos y otros bandos en conflicto, lograban desmotivar o motivar a quienes tenían la oportunidad de leer los distintos panfletos o a quienes podían escuchar la radio. Por consiguiente, es claro que siempre habrá una intensión de fondo. El profesor y escritor francés Guy Durandin en su obra La mentira en la propaganda política y en la publicidad, evidencia cómo estos mecanismos manipulados ejercen una influencia sobre los incautos. De hecho, todos sus estudios están relacionados con el tema.

Pues bien, parece ser que esas técnicas sucias no han sido erradicadas y no serán erradicadas jamás de los medios de comunicación que, definitivamente, han perdido el rumbo al demostrar que no todos entienden ese asunto de ser imparciales. Eso se nota en todos y cada uno de los medios que existen sobre la faz de la tierra y no es una falacia, es una realidad, todos tienen sus preferencias. Tal vez por eso no es raro escuchar a comunicadores lanzando toda clase de improperios contra sus colegas con tal de obtener un puesto o una escala favorable en las mediciones que realizan ‘especialistas’ encargados de medir sintonías y demás.

Cientos de gobiernos han caído gracias a los medios, amores y desamores, encuentros y traiciones, todo, absolutamente todo, viene con el paquete comunicativo. Algunos, pese a todas las tentaciones que ofrece el mercado, especialmente el político, han llegado a vender su honra y la de su país, otros mientras tanto continúan resistiendo y muchos más, están bajo la tierra por defender la verdad.

No obstante, los medios de comunicación ahora tienen una variable considerable y preocupante. Antes, para poder ser comunicador se necesitaba una licencia y los medios transmitían, lo que se presumía era cierto. Pero, con la llegada de las redes sociales, ahora todo el mundo es periodista. Resulta curioso, hace un par de años se criticaba el hecho de que cualquiera con una grabadora bajo el brazo ya era periodista, ahora ya ni eso, no se necesita una grabadora, las nuevas tecnologías: celulares, tabletas y demás dispositivos, se la ponen fácil a los ciudadanos que se creen dueños de la comunicación e información y quienes no miden las consecuencias de lo que publican. Lo que se conoció como veracidad de los hechos,  ahora se pone en entre dicho, nadie se salva, ni siquiera el presidente, quien a propósito, es el hazme reír de los señores especializados en bromas en red, por el penoso episodio que sufrió en los últimos días durante el discurso de apertura de su campaña como candidato presidente, todo porque orinó sus pantalones en mitad del discurso.

Como era de esperarse el vídeo se propagó por la red como una plaga, los comentarios no se hicieron esperan, gente sin educación y sin el más mínimo de respeto y consideración, independientemente de sus convicciones políticas, ridiculizaron al mandatario por lo sucedido. Sin ser simpatizante del gobierno actual, es ahí en donde reafirmo que la situación es preocupante ¿Qué clase de colombianos somos? Ya los noticieros nos acostumbraron a acompañar las comidas con las noticias violentas que, sin quitarles peso e importancia, nos han llevado a desarrollar una cultura de la costumbre y de ver con ojos de normalidad los infortunios de la vida humana. Ahora, para colmo de males, las redes sociales y sus usuarios trastocaron todo lo que es el concepto de información y han montado un circo que no tiene en cuenta la dignidad del otro.

Vídeos y fotografías pasadas por algún programa de edición dan rienda suelta al show. Preocupa en verdad ver que estos medios han caído en las manos de personas que tienen una errónea idea de lo que es el respeto por la vida y la dignidad. Esta es la nueva cultura de nuestra sociedad y bajo estas ideologías y acciones se están levantando nuestros hijos quienes, de manera infortunada, van de la mano de personajes que actúan bajo la influencia del fanatismo y el sensacionalismo de momento creyéndose con derechos pero no con deberes. Claro que ahora a eso le llaman libre expresión.

Por tal motivo, valdría la pena preguntarnos hasta dónde esa libertad de expresión vulnera a mi semejante y cómo contribuimos a los medios del irrespeto, lA violencia y la desinformación desde nuestras cuentas de redes sociales, cada vez que compartimos los link que suben a nuestro perfil o con nuestros propios comentarios.

Por Luis Carlos Rojas García, Kaell, escritor.