El deber de un periodista no es creerle al que dice que está lloviendo ni al que asegura que no ha caído una sola gota; es abrir la ventana y comprobar quién tiene la razón. Es una premisa básica del oficio que los líderes de opinión deberían tener siempre presente, independientemente de sus simpatías por alguna corriente política.
Es cierto que, al inicio de la manifestación organizada por los simpatizantes del candidato presidencial de izquierda Iván Cepeda en el parque Murillo Toro, había muy poca gente. De ahí surgieron las primeras fotografías que circularon con rapidez en redes sociales. Sin embargo, el panorama cambió y, con el paso de las horas y la caída de la tarde, la plaza se fue llenando.
Asegurar cuántas personas había resulta temerario. Si bien el parque Murillo Toro estuvo ocupado, tampoco se puede afirmar que se trató de una concentración multitudinaria al nivel de un concierto, con personas completamente apeñuscadas y sin margen de maniobra. Aun así, la visita puede calificarse como un éxito en términos políticos y simbólicos.
Fue un éxito porque la gente asistió a pesar de la lluvia. Si alguien afirma que trajeron buses desde otros municipios, conviene recordar que esa práctica no es nueva ni exclusiva de una corriente ideológica: la han utilizado distintos sectores políticos en el Tolima y en el país cuando han contado con poder, recursos y organización. No es motivo para “rasgarse las vestiduras”, a menos que alguien, con pruebas en la mano, demuestre que hubo pago o coacción para asistir.
Fue un éxito, además, porque el Tolima no es un departamento de mayorías progresistas, y eso lo confirman los resultados electorales recientes. En la segunda vuelta presidencial de 2022, Rodolfo Hernández se impuso en el departamento con cerca del 59,5 % de los votos frente al 38,5 % obtenido por Gustavo Petro, ganando en la gran mayoría de los municipios. En Ibagué, capital del departamento, Hernández también obtuvo más votos que Petro, lo que ratifica que, aunque la izquierda alcanzó la Presidencia a nivel nacional, el mapa político del Tolima —incluida su principal ciudad— sigue siendo mayoritariamente esquivo a ese proyecto.
En ese contexto, llenar una plaza en la capital del departamento no es un dato menor. Menos aún cuando el Tolima cuenta hoy con un ministro de peso político como Guillermo Alfonso Jaramillo, quien, con su liderazgo y estructura, podría incidir en un eventual reacomodo del tablero regional. En los corrillos políticos ya se menciona que, de llegar Cepeda a la Presidencia, buscaría disputarle a la Casa Barreto la Gobernación del departamento.
No hay nada definido y falta un largo tramo de campaña. Lo cierto es que Cepeda estuvo en Ibagué y llenó su plaza. No fue un acto apoteósico, no fue a lo Gaitán; pero tampoco fue un fracaso. Fue, simplemente, un éxito en su justa medida.
Como periodista, mi deber no es magnificar ni minimizar los hechos, sino describirlos tal como ocurrieron, aunque eso incomode a algunos desde sus orillas. Esto no define nada. La verdadera encuesta y la verdadera manifestación multitudinaria se darán en las urnas, y el primer round será el próximo ocho de marzo.
Por: Andrés Leonardo Cabrera Godoy
Editor General
A La Luz Pública – Noticias de Colombia La fuerza de la verdad