Una foto con congresistas y líderes sociales tolimenses enardecidos en la presidencia de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), exigiendo con vehemencia que “al Tolima se respeta” seguida del texto ¡ministra, esto se salió de madre!, fue la alerta que en su celular recibió la entonces titular de la cartera de Transporte, Ángela María Orozco y que se convirtió en el mensaje clave para entrar a definir la tortuosa problemática para la pavimentación de la vía Murillo – Manizales, ya que al otro día la alta funcionaria, los legisladores tolimenses y la empresa concesionaria estaban dando los primeros plumazos a la decisión final.
La comunicación que al caer la tarde del 23 de octubre de 2018 recibió la ministra, fue emitido por su enlace parlamentario, un hombre experimentado y de agudo olfato político, quien al ver como se exaltaban los ánimos consideró que de no acudir a otros canales de diálogo y solución, su jefa, con toda seguridad podría pasar un incómodo rato atendiendo un debate de control político en el Congreso de la República por cuenta de la concesión vial Manizales-Cambao/Ibagué-Honda y más exactamente por el tramo Manizales – Murillo, y en honor a la verdad, su jefa, no tenía velas en este entierro, pues acababa de llegar al cargo, por lo que el debate sería injusto, pero inevitable, pues ella ya respondía por lo bueno y por lo malo.
La molestia de este singular equipo, conformado por congresistas, que por primera se unieron históricamente en torno a una causa, dos alcaldes y un grupo de ciudadanos, no era para menos, pues su causa solo perseguía una nueva posibilidad de desarrollo para el norte tolimense teniendo como base esta vía cuya liquidación del contrato, en unión con el gobierno y Alternativas Viales, empresa concesionaria, habían logrado pausar.
Esa tarde del 23 de octubre de 2018, en la ANI hubo de todo, aunque llegamos con optimismo porque todas las exigencias hechas al concesionario se habían cumplido, hasta el punto que las partes contractuales tenían adelantado el borrador del otrosí con las nuevas condiciones que cambiaron drásticamente el proyecto por protección al ecosistema, pero que reactivaría el contrato de concesión y se obtendría la anhelada vía.
Llegamos, repito, casi que, a conocer la fecha de la firma del acuerdo, pero ¡sorpresa! salieron con nuevas exigencias de requisitos y estudios que el concesionario no estaba en disposición de hacer y prefería retornar al tribunal de arbitramento. Entonces ahí fue Troya. De pronto, el senador Miguel Ángel Barreto, con libreta y lapicero en mano, señaló con firmeza: «Aquí con ustedes no hay nada que hacer, entonces, exijo la fecha en que las tarifas de los peajes bajen a su precio normal». A su turno, el Representante Miguel Gaitán lanzó el más crudo, real y mordaz de los apuntes: “es que ustedes a cada solución le tienen cinco problemas”. Y así uno a uno de los reclamantes esgrimían argumentos y censuraban la desidia oficial.
La reunión se desordenó, todos hablaban, no se entendía nada hasta que solo fue audible el grito del Representante Choco “el Tolima se respeta”, secundado por el vozarrón de Rigoberto Murcia con su grito de guerra “Viva el Tolima”, rematado con una sonora palmada a la mesa.
Al día siguiente la cita de ministra, congresistas y concesionario fue muy tensa, algo difícil, según anécdota de la propia funcionaria en la entrega del 50 % de la obra. Recordó que dos representantes, Adriana Magali Matiz y Ángel María Gaitán, molestos se retiraron y nuevamente su eficiente enlace entró en acción tratando de calmarlos, pero en concluyó a partir de ese encuentro y con el cambio del equipo negociador, todo fluyó.
Quizás, hasta entonces, el fantasma de Odebrecht, era para ellos los técnicos de la ANI una obscura sombra que no les permitía actuar con seguridad y celeridad, pues los ojos de la justicia estaban sobre el presidente de esa institución.
Fueron muchas las personas que apoyaron la iniciativa, pero el equipo base del Colectivo estuvo integrado por Arturo Sánchez, exdiputado promotor del proyecto desde el 2009, Julián Rozo, Anderson Rojas, Diana Jaramillo, Rigoberto Murcia, la alcaldesa de Murillo Martha Sánchez, el alcalde del Líbano Germán Castellanos y el periodista Miguel Salavarrieta Marín.
A la vanguardia de esta causa estuvieron los senadores Miguel Ángel Barreto, Ana Paola Agudelo, Rosmery Martínez y Guillermo Santos y los Representantes Adriana Magali Matiz, Ángel María Gaitán, Carlos Edward Osorio, Ricardo Ferro, Aquileo Medina, Jaime Armando Yepes y José Élver Hernández Casas, ‘Choco’, quien, en honor a la verdad fue quien de tiempo completo se echó al hombro la “resucitación del proyecto vial”.
Igual de trascendental fue la actuación de Francisco Romero, gerente de Alternativas Viales, quien de contraparte y hasta “víctima” del Colectivo, pasó a ser nuestro gran aliado, ya que sin su voluntad no estaría contando esta historia.
El proyecto tuvo enemigos desde sus comienzos del siglo anterior y aún hay quienes lo atacan, pero ahí está esa realidad construida en armonía con la naturaleza y hoy tenemos la vía más linda, disfrutémosla, cuidémosla, pero no nos quedemos estancados, desarrollemos con responsabilidad su entorno, para obtener un producto socio- turístico digno para la humanidad.
Para terminar, gracias al presidente Iván Duque, a la ministra del Transporte Ángela María Orozco y a su enlace en el Congreso que salvó a su jefa de un “incómodo debate” de control político y de pasó, propició que esta problemática se haya desbloqueado en el escenario más adecuado.
Por: Miguel Salavarrieta Marín
Comunicador social.
A La Luz Pública – Noticias de Colombia La fuerza de la verdad