El pan, los pollos y estas elecciones

Imagen: tomada The Guardian.

El pan tajado industrial, el importado y el maquilado, y los panes de receta elaborados con harinas igualmente importadas, son el principal alimento consumido a diario por decenas de miles de familias en Ibagué y el Tolima, dado su económico precio, al punto que en una de las cadenas de supermercados, tan en boga, increíblemente aún se consiguen panes de $100 pesos.

El pollo, el importado y el fabricado (ya que animales modificados genéticamente  y producidos en masa solo es posible bajo un proceso industrial) sin ninguna regulación o vigilancia estatal, igualmente es lo más diariamente asequible para el consumo familiar, si se comparan sus tres mil pesos por libra en promedio  frente a los 10 mil por libra de la carne de res.

Es decir, se pudiera afirmar que para los 20 millones de pobres y los nueve millones de indigentes que hoy viven a la espera de la prometida economía naranja en nuestro afortunado país sin dictadura, su principal, por no decir el único, alimento disponible, son los panes y los pollos, en especial los industrializados e importados, por aquello de las abuelitas de la aun por conocer en su prontuario, economía naranja: la confianza inversionista y la seguridad democrática.

Obviamente, estos temas, como este de millones de familias alimentadas solo con pan o pollo industrial e importado, no están en la agenda de alucinaciones de las, les y los candidatos de la Ibagué y del Tolima y sus municipios.

En su agenda están solo las obviedades, las certezas sin duda, las perogrulladas con las que han levantado sus feudos de despojo y perpetuación de la pobreza: desde mejorar el campo (entiende uno las fincas de los importadores de harinas y de pollos), pasando por aumentar la educación (a propósito según una valla publicitaria, el continente Africano conoció la educación superior gracias a un candidato ibaguereño, es decir Patricio Lumumba entre otros grandes educadores africanos, fueron solo los “yo me llamo” del señor conquistador ibaguereño) hasta la infaltable seguridad (a la que pueden remasterizar desde la seguridad democrática, al punto de copiar a una candidata lesbiana y verde en otros lares, que ya en campaña pidió más policías, mas Esmad y más inteligencia artificial para guardar el rostro de todes, en lo que les pueda servir).

Sin embargo, como todo en la vida, algo escapa a lo evidente, a la perogrullada electorera de los, las y les candidatos de la Ibagué y el Tolima.

El cáncer, aquella inusitada reproducción sintomática de células no obedientes, que de repente nos destruyen hasta la muerte más dolorosa o nos condenan a la triste amargura al destruir lo más querido entre nosotros, nos llega sin evidencia y sin que nadie nos lo evidencie, dado que el problema, la mortal enfermedad, es solo personal, familiar, sin candidatos evidenciadores.

20 Millones de pobres y nueve millones de indigentes que consumen, tal vez únicamente al día, pan extranjero o con maquila química importada, que pudieran rezar (orar) el viejo conocido “Danos hoy nuestro expansor de espuma diario”, debido a que el consumido pan tajado o las harinas y levaduras con las que le fabrican, puede contener ingredientes con aplicaciones industriales, aditivos que igual se usan para fabricar las esteras para yoga, los pesticidas, los alisadores para el cabello, los explosivos y los productos derivados del petróleo, y los cuales son usados en la fabricación de panes como blanqueadores, acondicionadores de la masa y agentes expansores, que pueden ser perjudiciales a la salud humana.

El bromato de potasio, un potente oxidante que ayuda a que el pan crezca, se ha relacionado con los cánceres de riñón y tiroides en roedores.

La azodicarbonamida (ACA), una sustancia química que forma burbujas en las espumas y plásticos como el vinilo, se usa para blanquear los panes y para la levadura de la masa cuando este se hornea, también se ha relacionado con el cáncer en animales de laboratorio.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) cataloga a esta sustancia, también llamada azobisformamida (C2H4O2N4), como peligrosa, ya que se ha descubierto que causa problemas respiratorios como asma y alergias e incluso puede resultar carcinógena cuando se calienta a más de 170ºC y se descompone en SEM o azodicarbamida, el metabolito que es perjudicial para los humanos.

En China, Brasil y en algunos miembros de la Unión Europea, se han sopesado los riesgos potenciales y se ha decidido en prohibir el bromato de potasio en los alimentos; India les prohibió en 2016, y el Reino Unido les ha prohibido desde 1990.

La Unión Europea ha prohibido en los productos de consumo, la azodicarbonamida, hace más de una década.

¿En la Ibagué y el Tolima? Bien gracias, estamos “persiguiendo” a Santrich y a la “dictadura” venezolana.

¿Y de los pollos?

20 Millones de pobres y nueve millones de indigentes que quizá consumen como único alimento al mes o al año, principalmente pollo traído de Brasil, contaminados con la bacteria Salmonella encontrado en las entrañas de las aves de corral o en sus galpones, o que también pueden infectarse a través de alimentos concentrados (importados), criaderos o heces durante su transporte a los mataderos, incluso en su sacrificio y en su procesamiento, para el  pollo fabricado nacionalmente, donde la intoxicación por salmonela puede poner en peligro la vida, especialmente en bebés y ancianos.

Ya la mismo jefe de la autoridad de seguridad alimentaria de Brasil, admitió que la tasa de contaminación del 20% en ese país, es demasiado alta: «Europa y Latinoamérica está a un paso por delante con respecto al control de la salmonela», dijo Ana Lucía Viana, directora del Departamento de Inspección de Productos Animales de Brasil, a la organización de noticias Repórter Brasil.

La reputación de la industria cárnica de pollo brasileña, cuyo  uno de sus mercados predilectos, por aquello de la confianza inversionista, son las cadenas de supermercados colombianas, ha sufrido graves daños; en marzo de 2017, cuando estalló el escándalo conocido como Operation Weak Flesh: en el cual algunos inspectores en Brasil, habrían aceptado sobornos a cambio de firmar carne de mala calidad, incluidos algunas contaminadas con salmonela, dio como resultado final que 11 funcionarios fueran condenados a la cárcel.

Con su perogrullada de siempre las, les y los candidatos nos dirán que para eso está el Invima.

Bien, al consultarle a la “autoridad” de alimentos sobre sus acciones de prohibición del bromato de potasio, el resultado son dos categóricos:

El recurso solicitado no ha sido encontrado. 

https://www.invima.gov.co/images/pdf/salas-especializadas/bebidas-alimentos/2004/2004_acta_01.pdf

El recurso solicitado no ha sido encontrado. 

https://www.invima.gov.co/decretos-alimentos/decreto-no-1686-9-ago-de-2012-pdf/download.html

Pudiera mirarse en otra fuente, dirán los más perspicaces, pero se supone que la autoridad de alimentos, está para eso: informar a los consumidores.  No obstante, ello obedezca al protegido secreto industrial de los importadores de harinas y levaduras,  hijos consentidos de la confianza inversionista y muy probablemente de su nieta, la economía naranja.

Ya frente a la azodicarbonamida (ACA), la autoridad de alimentos solo la prohibió, y eso recientemente, para los MOE (Materiales, Objetos, Envases y Equipamientos destinados a entrar en Contacto con Alimentos y Bebidas) mediante la Resolución 4143 de 2012 MOE PYE, pero no para uso en ingredientes industriales alimentarios, como con los que se fabrica el pan.

Y finalmente de la salmonela en el pollo importado o el fabricado nacionalmente, pues que ha de esperarse de AgroSAVIA, nuevo mote de la antigua Corpoica creada en la neoliberalización de la agricultura por el detestable Cesar Gaviria, ni de su hermana burocrática el ICA si ni tiempo han tenido ambas para pronunciarse como “autoridad” por el Glifosato, menos lo harán por algo que puede afectar los intereses inversionistas de sus socios de junta directiva.

Bueno solo nos queda, ampararnos en las secretarias de salud locales en su función pública de control de enfermedades, para evitar morir de cáncer, por no contar con más para comer que pan o pollo importado barato.

Pero ¿serán las secretarías de Salud locales capaces de enfrentar a la confianza inversionista?

Tal vez, pero se vienen las elecciones y con ellas las perogrulladas de los áulicos de la confianza inversionista y de su seguridad democrática, para quienes desmantelar la función de control del Estado es su única meta.

Por: Luis Orlando Ávila Hernández, ingeniero agrónomo, propietario de la ex Tienda Cultural La Guacharaca.   

Deja un comentario