Funcionarios a los que el ego hace levitar

IMG-20140427-WA0000El mundo ha visto  los gestos de humildad del presidente de los Estados Unidos Barack Obama, quien muchas veces se salta los protocolos por saludar a un soldado de la guardia o a los empleados de la Casa Blanca. También he leído de muchos hombres exitosos en todos los ámbitos, que su liderazgo está soportado en su nobleza y en sus calidades humanas.

Bueno les sería a unos cuantos funcionarios públicos tolimenses aprender un poco sobre el significado de la palabra humildad, puesto que algunos solo saludan a los que creen que están a su nivel y cuando se trata de analizar temas, solo ellos  tienen la última palabra.

Nada les sirve, nadie les coge el paso, están poseídos por el Rey Salomón  y creen brillar como estrellas cuando solo son chispas con artilugios de relumbrón. A estos especímenes les gusta la prensa, quieren figurar a como dé lugar y cuando no son el centro de atracción, culpan a la misma por no valorar su enorme sapiencia.

Se califican como técnicos, cuando son más politiqueros que los más proselitistas lagartos que rodean a los candidatos en campaña. Su ‘lambonería’ a los gobernantes, su desaforado ego, su exagerada vanidad, los deja mal parados ante la comunidad.

El que trabaja en lo público debería entender que se debe a la gente, hasta los propios gobernantes tienen el poder efímero que les dio el pueblo a través del voto y es por supuesto finito. He visto caminar solos y desprestigiados a más de un exfuncionario que creía haber cogido el cielo con las manos cuando ostentó algún cargo.

Quiero aclarar, que no es su ‘enorme sabiduría’ lo que los hace presuntamente brillar a estos personajes. Recordemos que muchos exgobernantes obnubilados en su momento por el poder, han quedado descrestados por este tipo de ‘profesionales’ que gracias a sus artimañas disfrazadas de panaceas, se hacen imprescindibles.

Lo más inverosímil es que son muchas las personas que se sienten incómodas y hasta maltratadas con los procederes de este tipo de funcionarios, pero nadie hace, ni dice nada por miedo a las represalias. Me pregunto, qué clase de líder puede ser aquel que en lugar de respeto y admiración inspira terror?

Ellos se autodefinen como interdisciplinarios y están convencidos que hasta el propio Leonardo da Vinci hubiera quedado anonadado de tan vastos conocimientos en: arte, periodismo, derecho, turismo, economía, política, deportes, entre otros.

Se sienten deidades y creen que son irreemplazables. Ponen un huevo y quieren cacarear la cubeta. La manera de figurar es demeritando el trabajo de los otros. Siempre dicen qué es lo que se debe hacer, si las cosa salen bien los créditos son pare ellos, pero si salen mal la culpa es de lo demás que no supieron interpretar su mensaje. Ganan con cara o con sello.

Hace tiempo escribí sobre lo vomitivo que era ver a gobernantes pasados siendo felices porque sus subalternos los masajeaban y cuando iban a jugar fútbol hasta los guayos les colocaban. Creo que los mandatarios actuales se han puesto los botines solos, no obstante, no faltan los funcionarios irreverentes que aman el ser venerados.

Finalizo recordando la hermosa frase del evangelista estadounidense  Dwight  L. Moody en la cual manifiesta: “Dios tiene dos Tronos: uno en lo más alto y el otro en el más humilde de los corazones”. Ojalá, la reflexión fuera colocada en la entrada de todas las oficinas públicas, agregando una sencilla: “estamos de paso”.

Por: Andrés Leonardo Cabrera Godoy. Comunicador Social – Esp. Educación Cultura y Política

 

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